Home Publicaciones El psicoanálisis entre los ámbitos de pasión y el currículum. Por César...

Lo actual es inabordable en sí mismo

Trazar un mapa de la actualidad requiere de un contexto de comparación. Lo nuevo es inabordable en sí mismo, hace falta considerar la existencia de un precedente. El psicoanálisis nunca irrumpe en la trama de una cultura como caído del cielo, dirá Jacques Lacan, para que sea practicable tiene que caminar unos años en las profundidades del gusto.

El psicoanálisis entra en nuestra ciudad como cita en el movimiento de avanzada de los intelectuales que protagonizaron la Reforma Universitaria de 1918 (Arturo Capdevilla, Deodoro Roca y Juan Filloy). Luego, se filtra como referencia teórica de la psiquiatría en la década del ’30 (S. Freud y J. Lacan son citados por Gregorio Bermann y Emilio Pizarro Crespo).

Hubo dos actos cometidos por Deodoro Roca que también prepararon el terreno. Un escrito donde proclama la abolición del doctorado en Derecho por considerarlo el camino normal, en línea recta y ascendente, sin ningún sobresalto del establischment. El doctorado en ese contexto era una institución que legitimaba el sempiterno poder de los acomodados. Unos años más tarde, en el ’40, Roca encabezó una singular protesta por la censura oficial sobre el cuadro “Bañistas” del artista Ernesto Soneira. Dicha protesta consistió en tapar con telas de color las estatuas de desnudos que adornaban la ciudad. Ambos gestos desenmascaran e ironizan la impostura de determinados semblantes cristalizados en la sociedad de entonces. ¿Qué relación pueden tener estos gestos con la experiencia de analizarse?

El segundo acto tiene una estructura de chiste. En  “El chiste y su relación con el inconsciente” de Sigmund Freud[1] encontramos una cantidad importante de ejemplos tomados de hechos ocurridos en su ciudad. En el chiste no hay inocencia, hay una intencionalidad. El asunto será ubicar de qué manera dicha intencionalidad encuentra su eficacia, su forma de conmover al Otro social. Porque un chiste sólo se puede considerar un chiste si es sancionado como tal, de lo contrario sólo tendríamos un mero juego de palabras, un insulto o dicho obsceno. Dos piezas son esenciales en su construcción: la censura y su particular transgresión. Gracias a la censura, la protesta de Roca y sus amigos llega a tener un carácter virulento. El mensaje original del cuadro, expuesto en un inofensivo salón de arte, impacta de una forma mucho más efectiva por conquistar el espacio de las plazas. La obra alcanza una dimensión hilarante. Sólo de esta forma se llega a decir, a mostrar lo absurdo, la ridiculez de querer tapar una obra de arte por entender que atenta contra una moral vigente y sobre todo desnuda la injerencia de la Iglesia en el Estado. Como en el chiste, esta intervención, que burla la censura, conmueve una identificación ideal donde las cosas cretinamente tendrían un sentido unívoco: las formas son buenas o malas, normales o anormales, etc. Al igual que en la interpretación analítica se logra hacer caer una identificación al mismo tiempo que se produce una transformación de la mortificación en ganancia de placer. El chiste es un fenómeno social, así como algunos se habrán indignado viendo esas estatuas tapadas, otros, por compartir en complicidad el código, habrán disfrutado, como seguimos disfrutando, de esa inventiva.

El CV es insuficiente para el psicoanalista

Jacques-Alain Miller en una entrevista publicada en un diario local se refirió a la formación del analista  poniendo en tensión el currículum con el ámbito de pasión. Esta formación “supone  un ámbito,  un  caldero donde cada uno se sumerge y aprende a nadar por sí mismo, como los niños, a veces con la ayuda de salvavidas. Además está el análisis personal, que no es un aprendizaje en el sentido tradicional. Es el precio que se paga por el saber sobre sí mismo. Es más fácil armar un currículum que un ámbito de pasión. Creo que debemos hacer un esfuerzo más por crear y fortalecer estos ámbitos de pasión”[2].

Por supuesto que esta referencia al currículum es una metáfora empleada para señalar la reducción que puede sufrir una formación que se limita únicamente a estándares. Porque lo válido para uno no es válido para otro, la formación analítica, cuando es genuina, no pude guiarse por la clasificación estandarizada en un CV. En el mejor de los casos se funda en un ámbito de pasión acorde a determinados principios que se llevan a la práctica. Un ámbito de pasión es un vivero para que el deseo forjado en un análisis se pueda recrear. En este punto el  recorrido del analista es afín al de un artista puesto que no hay  marca establecida de antemano que indique el camino. Cada analista debe verificar la transformación de su rasgo identificatorio en algo singular, incomparablemente impar.

Ese escrito de Roca sobre la institución del doctorado, tras andar el Siglo XX,  no deja de resonar en la apreciación de Miller: “Todas las soluciones parten de que el doctorado es una institución seria. Yo pienso, en cambio, que debe ser suprimida. El ‘doctor’ es una cosa sin significación vital alguna, muerto que está insepulto, asunto que no atañe en realidad a la cultura. Se llega a ser doctor como se llega a ser mayor de edad sin que el interesado pueda evitarlo”.

Llevándolo a la cuestión de la formación analítica, tenemos que una formación sin deseo es una formación vacía, un mero currículum, una carrera doblegada por los dictados del sentido común. Además de la experiencia del análisis la formación requiere del control de los casos y el estudio de los textos de Sigmund  Freud  y de Jacques Lacan junto a las disciplinas conexas. Es decir que la formación no prescinde de los cursos y seminarios, pero por sí mismos resultan insuficientes.

Entre la clínica y la cultura: algunos ejemplos.

Consideremos algunas intervenciones que apuntaron a recrear un ámbito de pasión. Para tal fin es preciso que el discurso del analista pueda entrecruzarse con otros discursos. Con los actores de esos otros discursos estas intervenciones instalaron una conversación puntual, ya sea con los psiquiatras interesados en defender el valor de la clínica y con los intelectuales y artistas sensibles, no tan apremiados por figurar. El juego consiste en armar escenas donde se ensaya lo que cada uno tiene para decir:

  • La Revista Oral organizada desde la Biblioteca de la Escuela de la Orientación Lacaniana -2008-. Una apuesta donde se retoma la inexistente Revista Oral de Córdoba narrada por Macedonio Fernández. El espíritu de la revista buscaba una salida al atolladero que plantea la lengua de grupo o disciplinar. ¿Cómo conmover cierta posición localista refractaria al extranjero, al visitante? Los supuestos especialista de cada discurso se vuelven visitantes de su propia tierra. Ellos no se ponen a intercambiar postales o a vender copias de segunda mano, sino que instalan en la ciudad una conversación. Es ésta la diferencia entre quienes sólo importaron a La cañada ideas parisinas y quienes desean apropiarse de un discurso. Participaron entre otros Daniel Vera, Clelia Romanutti, Pilar Ordóñez y Emmanuel Rodríguez.
  • La participación de la revista Exordio en la instalación “37 puertas” organizada en La Perla (Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio) -2013-. Un tratamiento posible de esa facticidad real, demasiado real, que constituye ese pasaje de nuestra historia. ¿Hay memoria que no sea de la marca?
  • Las actividades del Programa Psicoanálisis en la cultura del CIEC junto a ApsiCo (Asociación de psiquiatras cordobeses) en el Hospital Neuropsiquiátrico Provincial –Conferencias del Dr. J. C. Stagnaro, Germán García y el Dr. Germán Berrios-. ¿Cómo responder al borramiento de la clínica ejercido por el empuje clasificatorio del DSM (Manual diseñado por la American Psychiatric Association)?
  • La coordinación junto a la Editorial de la Universidad de Villa María (EDUVIM) de una serie de Charlas sobre La operación poética en psicoanálisis. De dónde surge un proyecto editorial para la publicación facsimilar de la revista escrita, dirigida por Antonio Oviedo. La revista escrita aparece en Córdoba entre el `80 y el `86  como una experiencia desagregada de la actividad académica con una marcada confluencia entre la literatura y el psicoanálisis lacaniano.

Un psicoanalista en la actualidad para escuchar al sufriente: la angustia, el dolor en el cuerpo, la tristeza, solicita avivar su deseo con ámbitos de pasión que se incrusten en las profundidades del gusto.

 

Artículo publicado en la Revista “Deodoro” Gaceta de crítica y cultura. publicación de la Universidad Nacional de Córdoba.
http://www.unc.edu.ar/institucional/perfil/editorial/deodoro/2013/numero33

 

Notas:

[1] Siguiendo una lectura de Germán García se puede decir que Freud realiza una operación de vanguardia con el chiste, los lapsus, los sueños considerados basura cultura por la ciencia oficial. Freud los introduce en una racionalidad. Esa operación de incluir el desecho, lo bajo, en una tradición de la alta cultura representa un gesto clásico de las vanguardias.

[2] “Ámbitos de pasión” Entrevista a Jacques-Alain Miller por Julio César Moreno, Diario “La voz del Interior”, Córdoba, Argentina, 10 de agosto de 2000.

[i] Siguiendo una lectura de Germán   García se puede decir que Freud realiza una operación de vanguardia con el chiste, los lapsus, los sueños considerados basura cultural por la ciencia ofi- cial. Freud los introduce en una racionalidad. Esa operación de incluir el desecho, lo bajo, en una tradición de la alta cultura representa un gesto clásico de las vanguardias.