Home Futuro Anterior Sobre lo ocurrido en Francia, Charly Hebdo, las religiones, el psicoanálisis…, J.A....

Jaques-Alain Miller haciendo una lectura entre líneas de los acontecimientos recientes titula uno de sus textos La ilusión lírica, desmonta cual si fuera una operación de relojero la maquinaria puesta en escena luego del atentado a los trabajadores del semanario Charlie Hebdo.  Con la lucidez que lo caracteriza ubica al acontecimiento y al sujeto que emerge de manera inédita, sin descuidar que si la Bolsa y demás entes internacionales económicos no son conmovidos estamos en un registro imaginario.

El semanario que agonizaba resurge, hay una Aufhebung, la potencia de la función del resto que comprueba el psicoanálisis, dirá Miller.

Las dos respuestas: La trascendencia del uno y lo absoluto, la fuerza de su esplendor en un absoluto que no se mitiga. La respuesta democrática del número, el amo del mañana y su soberano bien:  mantener el orden. La tendencia: ya no a la resistencia sino la sumisión.

El retorno de la blasfemia. Las verdades tienen estructura de ficción: la ciencia no ha eliminado el sentido de lo sagrado,  este un hecho más de discurso pero los furores y pasiones que despierta  derivan a la problemática del goce y la libido. Miller dirá, un psicoanalista sabe a lo que se expone cuando cosquillea en el otro “el imposible de soportar” (Lacan).

El rigor de la doctrina laica: la irrisión. Leo Strauss citado, las doctrinas de la tradición no fueron refutadas sino expulsadas por la risa. Porqué la matanza de los trabajadores de Charlie Hebdo? universos de discurso separados y estancos se comunican y se imbrican. El gusto por la risa es tan esencial como la sumisión al Uno en la tradición islámica?

La serie de textos continúa, los invitamos a recorrerla…

. . .

El retorno de la blasfemia, por  Jacques-Alain Miller

Escrito el jueves 8 de enero de 2015, enviado a la redacción de Le Point a las 11 hs.; publicado en el número especial el sábado 10 de enero.

.

Dicen: “Son unos bárbaros”. Sin duda. Sin embargo ese terrorismo no es ciego en absoluto, tiene los ojos abiertos, está dirigido. No es mudo. Grita: “¡Hemos vengado al profeta Mahoma!”.

A fines del siglo pasado imaginaban que nociones como blasfemia, sacrilegio, profanación, no eran más que vestigios de un tiempo pasado. Nada de eso. Debemos constatar que la era de la ciencia no hizo desvanecer el sentido de lo sagrado; que lo sagrado no es un arcaísmo. Sin duda no es nada real. Es un hecho de discurso, una ficción, pero una que hace que se mantengan unidos los signos de una comunidad, la piedra angular de su orden simbólico. Lo sagrado exige reverencia y respeto. A falta de lo cual se produce el caos. En su momento Sócrates fue invitado a beber la cicuta. En ninguna parte, nunca, desde que hay hombres y estos hablan, fue lícito decir todo.

Excepto en el psicoanálisis, experiencia muy especial, explosiva, que está solo en sus comienzos. Excepto en Estados Unidos, pero la libertad de palabra garantizada por la Constitución se encuentra limitada por un sentimiento muy particular de decencia. Es así que la gran mayoría de la prensa se abstiene de reproducir las caricaturas de Mahoma por consideración al “gran sufrimiento” de los musulmanes. El mismo principio que para lo “políticamente correcto”. El afecto doloroso señala que la libido está ahí en juego. Si lo sagrado no es real, el goce que se condensa en ello sí lo es. Lo sagrado moviliza éxtasis y furores. Se mata y se muere por ello. Un psicoanalista sabe a lo que se expone cuando cosquillea en el otro “el imposible a soportar” (Lacan). Por eso Baudelaire cita a Bossuet, “El Sabio solo ríe temblando”, y asigna a lo cómico un origen diabólico. Ahora bien, ¿qué otra cosa sino la risa fue el principal operador de las Luces? Maistre habla del “rictus” de Voltaire, Musset de su “repugnante sonrisa”. Las doctrinas de la tradición no fueron refutadas, señala Leo Strauss, sino expulsadas por la risa.

Charlie Hebdo era entre nosotros como el testimonio de esta irrisión fundadora. Cabu, Charb, Tignoux, Wolinsky, no estaban destinados a ser de la partida del caballero de La Barre. Desde 1825, nadie trató entre nosotros de restaurar una ley sobre la blasfemia. ¿Cómo es que llegaron a morir como mártires de la libertad de prensa? Es porque universos de discurso separados y estancos hace tiempo, de ahora en más se comunican. Incluso están imbricados, mientras que lo sagrado de uno y lo “nada sagrado” del otro están en las antípodas. A excepción de rebobinar el film de los tiempos modernos deportando a todas partes a los extranjeros, la cuestión –cuestión de vida o muerte– será saber si el gusto por la risa, el derecho a ridiculizar, la irrespetuosidad iconoclasta, son tan esenciales a nuestro modo de gozar como lo es la sumisión al Uno en la tradición islámica.

En cuanto al debate jurídico, es complejo, y ocupa ahora al conjunto de las democracias occidentales (ver sobre este tema el compendio publicado hace tres meses por la Universidad de California, Profano: Sacrilegious Expression in a Multicultural Word). Todos los años desde 1999, se negocia en la ONU sobre el tema, con la iniciativa de la Organización de la Cooperación islámica. En Alemania, en Austria, en Irlanda, hay leyes que proscriben atentar contra lo sagrado. El Reino Unido esperó hasta el 2008 para dejar de proteger a la Iglesia anglicana de la blasfemia. Francia se distingue por el rigor de su doctrina laica. ¿Por cuánto tiempo más? Esto no está escrito. “¡Hey Francia! Tu café se las pica”.1 ¿Qué es lo que verdaderamente quieres más? ¿Conflicto o compromiso?

Traducción: Silvia Baudini

1 Nota de traducción: se trata de una anéctoda maliciosa que retoma la expresión vulgar atribuida a Mme. du Barry a Luis XV, el 20 de marzo de 1773, aludiendo a la debilidad de rey y tomando su gusto por preparar el mismo el café; entretenido con ella en sus habitaciones el café se derrama. Al día siguiente toda la corte retoma la frase.

.

La ilusión lírica. Jacques-Alain Miller

Desde Paris, este 11 de enero de 2015, por la mañana. Publicado el 15/01/2015 en lepoint.fr

¿Quién lo hubiera creído? ¿Quién lo hubiera dicho? Francia de pie como un solo hombre, o una sola mujer. Francia que se ha vuelto o vuelve a ser una. La República, valiente, intrépida, eligiendo la resistencia. ¡Fin de los autoreproches! Los franceses salen súbitamente de su depresión, de sus divisiones, e incluso, si le creemos a un académico, se han vuelto “los soldados del An II”. Los franceses causando nuevamente la admiración del mundo. Y el presidente Hollande, balanceando la cabeza, recibiendo con su aspecto de primer comulgante a unos pocos hombres que tienen en sus manos el destino del planeta.

¿Por qué precipitarse a París de este manera? Se creería que vienen a reabastecerse y a reavivar su poder, legitimarlo, darle lustre. El mismo planeta casi unido, unánime, recorrido por un mismo estremecimiento, como formando una sola multitud, presa de una pandemia emocional sin precedentes, con excepción tal vez del Día de la Victoria que puso fin a la Segunda Guerra Mundial, la Liberación de Paris, el 8 de mayo de 1945.

Francia, la humanidad, parecen que ya no son más abstracciones, parecen encarnarse, encarnarse frente a nuestros ojos, en nuestros corazones, en nuestros cuerpos. Entonces habremos conocido a “la ilusión lírica”. Imposible ubicarse sin Freud y su Massenpsychologie, o incluso su doctrina de la cura. El acontecimiento produce un corte; reconfigura al sujeto, o más bien lo hace emerger bajo una forma inédita. Sin embargo, las Bolsas, hasta el momento, no se han movido, a diferencia del 11 de septiembre. Ahora bien, es eso lo que oficia hoy como prueba de lo real. Mientras ellas no registren la sacudida, estamos en lo imaginario.

Todo fue puesto en movimiento por tres hombres, ni uno más, que dieron su vida en nombre del Profeta. Sin embargo, para cubrir este entusiasmo universal, no es su nombre sino el de Charlie el que surge en su lugar. ¡Charlie! Una página semanal que desde antes que su redacción fuera exterminada, ya estaba agonizando por falta de lectores. El residuo, el desecho de una época del humor superado desde hacía mucho tiempo.  Es allí donde verificamos lo que enseña el psicoanálisis, la potencia que oculta la función del resto. Charlie muere asesinado el miércoles; el domingo resucita. Su transformación, su sublimación, su Aufhebung, en símbolo universal. El nuevo Cristo. O para conservar la mesura, el Here Comes Everybody de James Joyce.

Debemos este efecto a los tres djihadistas, esos caballeros del Apocalipsis, esos soldados de lo Absoluto. Habrán logrado esto: aterrorizar, causar pánico a una buena parte del planeta. Como lo escribía ayer en un tweet ese viejo pícaro de Murdoch, «Big jihadist danger looming everywhere from Philippines to Africa to Europe to US». Cada uno abrigará su miedo y sublimará en el ardor detrás del número. El número es la respuesta democrática al Absoluto. ¿Tiene peso?

Ninguna religión magnificó la trascendencia del Uno, su separación, como lo hizo el discurso de Mahoma. Frente al Absoluto, ni el judaísmo, ni el cristianismo, dejan sola a la debilidad humana. Ofrecen al creyente la mediación, el auxilio de un pueblo, de una Iglesia, mientras que el Absoluto islámico no se mitiga, continua desenfrenado. Es el principio de su esplendor. La certeza está de su lado, mientras se disputan la definición del Judío, las Iglesias protestantes se pelean, el Vaticano mismo es alcanzado con dichos como que el papa tiene “un Alzheimer espiritual”. Otro académico intima al Islam de someterse a la “prueba de la crítica” para alcanzar su verdadera grandeza. En efecto, todo está allí. Cuando las gallinas tengan dientes…

Cuando nos manifestemos, como lo haremos en algunas horas, nos dirigiremos a una potencia a la que se trata de doblegar. Los cortejos que en un rato van a converger en la plaza de la Nación, no lo saben, pero se preparan para celebrar al amo de mañana. ¿Cuál es? “Pero me dirán, vamos, acabamos de honrar a la República, a las Luces, a los Derechos del Hombre, a la libertad de expresión”, etc., etc. ¿Creen ustedes verdaderamente, respondería, al Sr. Putin, al Sr. Viktor Orban, a los Grandes de este mundo solidarios de estos “valores”? Es mucho más simple. Solo tienen un valor: el orden público, mantener el orden. Y en esto los pueblos acuerdan con ellos. El soberano bien es lazo social. No hay otro. Se honra a las víctimas, sin duda. Pero ante todo y en todas partes, se cuenta con la policía.

¡Pobre Snowden! Sí, queremos ser vigilados, escuchados, espiados, si la vida tiene que ser a ese precio. Abalanzarse a la servidumbre voluntaria. ¿Qué digo voluntaria? Deseada, reivindicada, exigida. En el horizonte, el Leviatán, “Pax et Princeps“. En una época fue Roma, señalaba hace tiempo Ronald Syme, o incluso los republicanos consideraban como un mal menor “submission to absolute rule“. Houellebecq tiene razón en este punto: la tendencia, hoy, contrariamente a las apariencias, no es la resistencia sino la sumisión.

:

El amor por la policía, por Jacques Alain Miller

Desde París, la noche del lunes 12 al martes 13 de enero de 2015. Publicado el 13/01/2015 a las 11 :37 en lepoint.fr

Sin duda, nunca los policías fueron festejados en París como lo fueron ayer por la tarde. Tres de entre ellos caídos en el ejercicio del deber, mientras protegían a los agitadores de Charlie así como a sus dibujos y bromas. Se les agradecía su espíritu de sacrificio. Nadie pensaba imputarles las fallas del dispositivo, y los diecisiete muertos que resultaron. Se agradecía por el contrario a la institución policial, en sentido amplio, no solo a “los canas”, sino también a los gendarmes, a los CRS, a todos los agentes de los servicios de información y de seguridad. Sobre todo, contaban con ellos para garantizarnos por las exacciones por venir. Expertos de todo pelaje anunciaban con forzada razón que los atentados que vendrán serán imparables. El sentido común asentía. Cada uno, valentón o miedoso, se sabía, se sentía, un blanco potencial, los judíos más que los otros. Cuatro fueron asesinados el viernes mientras hacían sus compras. Eran practicantes o al menos respetaban todo o una parte del antiguo código alimentario, algunas de cuyas prescripciones sin duda precedieron la Revelación hecha a Moisés.

En resumen, se aprovisionaban en una fiambrería kosher. Lo cierto es que los tweets #JesuisFlic, #Respect pour la police (Yo soy cana, Respeto por la polícia), parecía repercutir al infinito en la red social como por una gigantesca cámara de eco.

Llevada por el mismo impulso, la generación llamada del sesenta y ocho, la mía, la que había gritado “¡CRS SS!” en las calles de la capital hace ya medio siglo, se había dado vuelta por completo. Ya no se reconocía. Se diría que experimentaba una despersonalización, pero no grave: ligera, agradable. Un “estrañamiento”, para retomar el termino de Gide. “Me sorprendí, leíamos esta tarde en el comentario de Libèration, deseándoles buenas noches a los CRS que estacionan en su furgón y que vigilan el edificio de Libé. Y estuve lejos de considerar ridículos a aquellos que, en la marcha, que sigo llamando la ‘manif’, aplaudían a las fuerzas del orden que no podían creer que se los festeje de ese modo y se entusiasmaban con bonhomía”. (Luc Le Vaillan) Afluían testimonios de esa conversión al orden público.

Pienso en El entierro del conde de Orgaz, del Greco, esa “obra maestra, decía Barres, con un sentimiento árabe y catolico a la vez”. Lo resume así: “Es una composición en dos partes: abajo, el entierro del señor de Orgaz; arriba, su recepción en la Corte celestial”. Sí, podría creerse que la masacre en las oficinas de Charlie había sido duplicada, de algún modo, con la masacre metafórica, mística, de los “contestatarios” de 1968. Por así decirlo, los kalashnikovs de los hermanos Kouachi les habían “metido plomo en el cerebro”. No hizo falta nada más que el asesinato sin rodeos de los “hasta el final” de Charlie para que esta clase de la era llamada de losbaby-boomers, tan privilegiada, termine por entrever lo que su confort o simplemente su supervivencia, le debía cada día a la existencia y a la devoción de las fuerzas de policía que habían abucheado en su juventud. Muchos de esos atolondrados esperaron llegar a viejos para conocer algo de los arcanos del mundo: cómo se mantienen las Ciudades, los Imperios, los Estados, el precio que se vincula al orden, “las revueltas lógicas”, su carácter efímero, etc., etc., resumiendo, todo lo que Lacan subsume con el nombre, “discurso del amo”.

A decir verdad, los ex contestatarios se habían percatado hace tiempo, y la Revolución a la que le encontraron su razón de ser durante un tiempo, no era incluso ya para ellos más que un sueño. A veces, a lo sumo, una procuración, una hipótesis. Pero su universo mental no siempre estaba a la hora de su vida cotidiana. Acaban de ser obligados a unaggiornamento sin delicadeza. En su descargo, hay que decir que la policía con la cual tuvieron que vérselas en sus tiempos mozos estaba fechada antes del “suicidio francés”. Para retomar la terminología de M. Zemmour, era una policía “viril”, que se entrenó durante la guerra de Argelia. Ella misma perpetró en París una masacre memorable el 17 de octubre de 1961, antes de provocar el año siguiente, el 8 de febrero, la muerte de nueve manifestantes franceses, comunistas, en la estación de subterráneo Charonne. Si se acepta recordar que fueron los policías franceses los que vinieron a buscar judíos (extranjeros, como lo señaló M. Zemmour) para conducirlos al Velódromo de invierno, serían más indulgentes con la juventud de 1968, que asimilaba un poco rápidamente las Compañías republicanas de seguridad, creadas por el socialista Jules Moch, a las tropas de Heinrich Himmler.

Está lejos, el tiempo ha pasado. El control social sigue ahora vías más discretas, oblicuas. Salvo en la juventud pobre de origen árabe o africano, el resentimiento con la policía no es lo que era. Queda que el favor, el fervor, que la policía encontró en la población parisina el domingo último, es un fenómeno inédito. Del orden de lo nunca visto, sin duda, en la Historia de Francia. Lo que se encuentra, en momentos privilegiados –dicho sea sin caer en una mitología romántica a la que un De Gaulle jamás cedió– es la osmosis de una población con el ejército nacional destinado a protegerla de las agresiones exteriores. ¿Pero el amor del pueblo por las fuerzas de la represión interior? No veo ningún ejemplo. Incluso en tiempos de Ravachol y de los anarquistas. Habrá que buscar. A la espera, no veo más que una explicación, es que el islamismo guerrero es considerado por la población como un verdadero enemigo interior. La policía tiene como misión combatirlo como el ejército combate o previene las amenazas exteriores. Por otra parte, ¿no dicen que la protección de los edificios judíos será próximamente confiada a los militares? A partir de lo cual, si concibo lo que puede tener de chocante y de peligrosa la expresión enemigo interior que fue utilizada por el Primer ministro, no parece infundada.

Hablé mas arriba de las conversiones de los ex contestatarios al orden público. La palabra conversión pertenece estos días a Houellebecq, que la toma de Huysmans. El ha captado la tendencia, para implicar allí al islam. Solamente, atención, este islam es totalmente opuesto al islamismo. Tal como lo pone en escena en su sátira, se trata de un discurso que asegura la paz civil, la seguridad de los bienes y de las personas, el empleo. Y bien, aquello a lo que asistimos en efecto, y que deja estupefacto por su amplitud, es a una conversión de seguridad tan masiva como súbita de la población francesa. Francia experimenta, podemos decir, un verdadero flechazo por su policía.

¿Este enamoramiento durara? Aquí es necesario remitirse a la estructura del “tiempo lógico”, tal como la desarrolla Lacan. La forma instantánea aparece primero. Es el shock inicial, el insight, se dice en inglés, la epifanía, en el sentido secular popularizado por Joyce: “el instante de ver”. Luego la duración retoma sus derechos: el sujeto piensa, machaca, evalúa, carbura, elabora, no se sabe cuánto tiempo le será necesario, por qué arrepentimientos, qué tormentos, qué dialéctica tendrá que pasar. Es el “tiempo para comprender”.

Estamos allí. Los franceses piensan, se hablan, escriben, el país balbucea, está recorrido por una intensa actividad intelectual. Imagino que ocurre lo mismo con los otros países de Europa, pero menos. Nosotros somos una gran potencia, y además nos agarraron del cuello. Eso concentra maravillosamente la atención. Todos, tantos como somos, estamos en libertad condicional. Vivimos con el régimen del imperfecto del lingüista Guillaume: “Un instante más y la bomba explotaba”. ¿Sí? ¿No? imposible saberlo. En cuanto al tercer tiempo, “el momento de concluir”, queda para más adelante.

Si se admite, a título de hipótesis, que el fenómeno social al que asistimos, y del que participamos, tiene la estructura del enamoramiento, no es difícil precisar a qué tipo responde el objeto de amor aquí en juego. Confiemos en las indicaciones de Freud en su obra titulada “Introducción al narcisismo” (1914). La policía como objeto de amor parece estar elegida con el modelo primero de “la mujer que da los cuidados (al niño)”: la madre, el gran Otro materno, que procura ayuda y protección. El terror, el sentimiento de desamparo que atenazó a cada uno después de la masacre de Charlie, tiene como efecto precipitarlo en los brazos de este Otro. Este toma para los judíos la figura de Israel. Por hipótesis, la sujeción colectiva se teje así hilo por hilo, a partir de la relación de cada sujeto con el Otro. Es la lección de Freud en su psicología de los grupos.

No es todo. ¿Cómo no suponer que las masacres de estos últimos días indujeron conversiones islamistas? Estas masacres se hacen en parte para eso, para reclutar. Ciertamente, esas conversiones permanecen invisibles para nosotros, no se revelarán sino retroactivamente, pero ya podemos saber que la elección del objeto de amor aquí es de otro tipo. Es el tipo llamado narcisista. El sujeto se ama a sí mismo como lo que querría ser, el soldado de lo Absoluto, Rambo del Ideal, armado hasta los dientes, impenetrable a la duda, dispuesto a dar su vida por la Causa, mientras que, en la vertiente precedente, domina el Primum vivere.

Para terminar, porque ha sido largo, señalaría que el recurrir a Freud no nos impide reconocer que la masa movilizada el domingo último no tenía mucho que ver con esas “multitudes” del siglo XX descritas por Gustave le Bon, de la cual analiza la estructura en su Massenpsychologie.

No fue incluso una manifestación, solamente una “marcha”, para no decir una errancia. Ni un discurso, ni una palabra, nada. Todo el mundo mudo. Como slogan, el famoso “Je suis Charlie“, que no tenía nada de “significante amo” homogeneizando a los sujetos. Era más bien una suerte de “significante compañero”, que daba a la gran concentración su aire de variada fauna. Es el signo de un individualismo muy avanzado que caracteriza a nuestras sociedades occidentales, señalaba el historiador Pascal Ory en Le Monde. Podemos decirlo así. Susana, una amiga de Tel-Aviv, analista, lo dice de otro modo. Siguiendo el espectáculo por televisión, me escribió la misma noche: “Ver la primera línea de los líderes, marchando, era para llorar. Enlazando los brazos, unidos en la falta de metas. Creo que no solo perdieron la esperanza sino que peor: perdieron la desesperación”.

Sin embargo, desde Beirut, L’Orient le jour escribe: “Ayer Francia volvió a tomar la Bastilla”. Hum…

Todos se ponen de acuerdo para decir que la imagen que permanecerá de ese momento histórico es François Hollande llorando abrazando al médico Patrice Pelloux. Le acaricia el cabello, el rostro. Lo mece.

Al mismo tiempo, los sobrevivientes de Charlie tienen un ataque de risa: una paloma acaba de arrojar su excremento, manchando la espalda del presidente.

Continuará

PS 1: la anécdota de la paloma está en Le Monde, Le Figaro, etc.; existe un video.

PS 2: El Sr. Roland Rouzeau me recuerda por mail que el delito de blasfemia existe todavía en Alsacia y en Mosela. Tomo nota.

 Traducción Silvia Baudini

.

El secreto de Charlie, por Jacques-Alain Miller

Desde Paris, miércoles 14 de enero de 2015; texto enviado a las 8 hs. Publicado el 15/01/2015 en lepoint.fr

En Argentina, el excremento de paloma trae suerte. Es lo que me hace saber mi amiga Graciela que se broncea en la playa: “Acá, si a uno lo caga una paloma, significa buena suerte”. Aceptemos el augurio. Sabemos que el presidente cree en su buena estrella. En suma, estamos en la mierda, es un buen signo.
Graciela, que ha leído mis cursos, se pregunta si esta no sería una “respuesta de lo real”, una manifestación de los Dioses. Los romanos tan supersticiosos lo hubieran creído… Y no olvidemos que Jesús una vez bautizado, vio abrirse el cielo “y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma” (San Lucas, III, 22). ¿Una caca divina habría oficiado de Santa Ampolla? ¿El boulevard Voltaire de catedral de Reims? ¿El presidente de la república sería ahora el Ungido del señor?
No hay que descubrir las afinidades del Espíritu Santo con el objeto anal. Lacan, que no es evasivo, cita el artículo de Ernest Jones sobre la fecundación de la Virgen por la oreja, que da dicho Espíritu Santo como análogo del pedo. Ninguna blasfemia: la tesis está fundada anatómicamente, en tanto la boca y el canal anal se responden como las dos extremidades del tubo digestivo. El soplo espiritual se emparenta con el gas intestinal, la palabra se empareja con el excremento.
Vemos que en sus verdes años, el psicoanálisis tenía afinidad, y recíprocamente, con el espíritu de la banda de Charlie. La escatología más pura de su inspiración desde el Hara kiri del profesor Charon. El hilo atraviesa sus diversos avatares, anarquista, ecologista, izquierdista, neoconservador.
¿Diario necio y cruel? ¿Diario irresponsable? Son aproximaciones. De lo que se trata en verdad es de lo siguiente: Charlie tiene una misión en este mundo, revocar toda sublimación para honrar la pulsión.
En ese sentido ese pequeño impreso (feuille) –que, se comprenderá, no es una hoja de parra– tiene su lugar en la historia de los hombres. Calcemos nuestras botas de 7 leguas para recorrer valientemente la continuidad de los siglos. Aceleradamente, como en un dibujo animado.

Las aventuras de la pulsión

1. El mundo antiguo greco-romano estaba mucho más cerca de la pulsión de lo que estamos nosotros, como lo señalaron Schopenhauer, Nietzche, Freud, y otros. Luego vino el discurso cristiano. El título de Peter Brown lo dice todo: La renuncia a la carne: la Virginidad, el celibato y continencia en el cristianismo primitivo. La cristiandad retorna a sus fuentes greco-romanas en el Renacimiento. Una nueva alianza se sigue de ello, entre la religión y la carne. Es uno de los motivos de la revuelta protestante, la cual, pero en otro plano, le da lugar también a la carne, a través del casamiento de los pastores. No descuidar: el gusto de Martín Lutero por la escatología. ¿El hubiera dicho: “Yo soy Charlie”?

2. Allí se hace la divisoria de aguas. El protestantismo tendrá la austeridad, la Iglesia católica el placer de los sentidos, que decide movilizar en el Concilio de Trento con el fin de propagar la fe. El siglo XVII ve grandes desplazamientos de población: “Great Migration” de los puritanos ingleses a las colonias americanas (80000 personas); diáspora de los hugonotes luego de la revocación del Edicto de Nantes (400 000). ¿El siglo XVIII en Francia?
Talleyrand, nacido en 1754, dirá más tarde: “Aquellos que no han conocido el Antiguo Régimen no podrán jamás saber lo que era la buena vida”.
3. Napoleón, digámoslo, es el orden moral. La Santa Alianza lo extiende a todo Europa. Luego, viene a dar el tono Queen Victoria. Una broma: leyendo el libro de Lytton Strachey que lleva ese título, Lacan die que fue la condición sine qua non de Freud. La Belle Epoque se termina con la carnicería del 14. Siguen los Años locos, etc. A la Liberación, el totem, es El Tabú, calle Dauphine, esquina calle Christine. Ultimas guerras coloniales. En 1960, Hara Kiri aparece. Pis caca pitito y chochita. Uf! respiramos. Respiramos miasmas, pero el olor es tan vivificante como el de los quesos de Jerome K. Jerome. Se burlan del Gran Charles y de la Tía Yvonne (sobrenombre popular de la Sra. De Gaulle).
4. Digan ustedes, ustedes que van (o no van) a la exposición Sade en el Museo Orsay, y que lo leen (o no leen) en la Pleiade, que en esa época, un librero de Saint Germain des Pres los hacía pasar a la parte de atrás del negocio para deslizarles los pequeños volúmenes azules de Justine y de Juliette, impresos por Pauvert en papel barato. No se arriesgaba gran cosa, pero finalmente, se gozaba un poco del estremecimiento de lo prohibido. Al mismo tiempo, se tachaba en los diarios de izquierda cuando hablaban de las torturas en Argelia; aparecían con grandes partes en blanco. La censura era tan familiar que estaba personificada: se la llamaba a partir de 1870 “Anastasia”. Era una suerte de cuco femenino armado con grandes tijeras (¡castración!). El colmo fue alcanzado el día que, a instancias de la Sra. De Gaulle, movilizada dicen, por las religiosas de la Unión de las superiores mayores, el ministro de cultura prohibió el film de Jacques Rivette La religiosa de Diderot.
5. Era 1966, el año en que aparecieron los Escritos de Lacan. En ese tiempo hablar, escribir, contaba para algo, hacía que se reaccione, como en los tiempos más remotos. Si ustedes se las agarraban con el ejército, con la Iglesia incluso vía Diderot, que sin embargo tenía su estatua en París y su Pleiade en Gallimard, del otro lado se respondía. El Otro moral no se había puesto del lado de los abonados ausentes. El pis caca culo tenía su poder de trasgresión. Mientras que el gran Otro de los años de De Gaulle y Pompidou respondía presente, fue la gran época del profesor Charon. Pero, luego, este Otro fue desmontado, desmantelado pieza por pieza. Las etapas de ese proceso están trazadas en la reciente recopilación de Eric Zemmour, cuyo carácter a veces excesivo no borra de ningún modo el interés documental. En verdad, ese gran Otro nunca fue más que un títere accionado por un marionetista genial. El General lo sabía, y lo dijo. Por otra parte, una de sus frases favoritas era, al decir de su confidente Alain Peyrefitte: “Siempre hice como si. Eso termina a menudo por ocurrir” (Era De Gaulle, p.171).
6. Charlie Hebdo, que tomó la posta de Hara-Kiri, estrangulada sobre el ataúd del General, murió a su vez, pero con una bella muerte, en 1981, cuando la izquierda llegaba al poder con Mitterrand. Desde hacía mucho tiempo, el viejo gran Otro neo-gaullista progresivamente desactivado como Hal en el film de Kubrick, 2001, no respondía más a las provocaciones más que por un “Buf!” acompañado de un alzamiento de hombros que el mundo de lengua inglesa aisló con el nombre de “Gallic (o French) shrug”, tan característico de nuestra forma de ser les parece. Difícil transgredir cuando no hay más límites, o no hay muchos. O entonces hubo que pasar a la injuria, a la difamación, al racismo, al llamado al asesinato. ¿Quién mató a Charlie? Para decirlo en una palabra, fue la permisividad. La palabra no está en Littré; no está comprobada en la lengua sino después de 1967; traduce el inglés “permissiveness”, 1947 (Le Robert. Dictionnaire historique de la langue française).
7. Poco diré del Charlie cuya redacción fue exterminada. La publicación renace, luego de una solución de continuidad de once años, en 1992. La presencia de los grandes ex y los leales sujetos a la pulsión bajo la forma canónica pis caca culo, testimonian que haber retomado el título no fue una impostura. Sus hechos destacados: volver a publicar en 2006 las caricaturas danesas de Mahoma; publicar en 2011 un número arrastrando la sharia. El mismo día de la aparición, incendio de los locales; se pone protección policial al director de redacción, Charb, y a otros dos dibujantes.
Las amenazas islámicas se multiplican. En 2013, la revista virtual Inspire publicada por Al Qaeda en la península Arábiga, hace figurar el nombre de Charb en la lista de personalidades buscadas por “crímenes contra el islam” (Wikipedia). La última semana, el 7 de enero, se produce la masacre.
Tres tesis, una paradoja
Nada en los primeros 21 años de la revista deja presagiar que la mayor parte de su redacción caería bajo las balas de guerreros islámicos. Pero también, ¿por qué encarnizarse en burlar los valores sagrados de la religión musulmana cuando el riesgo era tan patente y el peligro indudable?
Existe la tesis noble: eran combatientes de la libertad de expresión; Charb, que era comunista, lo dijo con una fórmula citada a menudo, y que pasará a la posteridad: “Parece seguramente un poco pomposo, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas”. Está la tesis innoble, la que Tariq Ramadan divulgaba desde la noche de la matanza, en un diálogo en inglés con Art Spiegelman, el creador de Maus: era para hacer dinero. Finalmente está la tesis, por decirlo así, clínica, que expone Delfeil de Ton, en L`Obs publicado ayer.
Ex de Charlie y amigo de Charb, DDT señala en un texto perturbador la tozudez de Charb, y su responsabilidad: “Era el jefe. ¿Qué necesidad tenía de arrastrar al equipo en esa escalada?” Recuerda las palabras de Wolinski luego del incendio del local: “Creo que somos unos inconscientes y unos imbéciles que hemos tomado un riesgo inútil”. Concluye: “Charb que prefería morir y Wolin que preferiría vivir”. Nos decimos después de haberlo leído: ¿Charb suicida? ¿Charb melancólico? Se presentaba en efecto como el hombre sin nada, sin nada que perder: “No tengo hijos, no tengo mujer, no tengo auto, no tengo crédito”. El júbilo semanal del fino equipo era, para decirlo a la manera de Melanie Klein y de Winnicot, ¿una defensa maníaca contra la depresión? Detrás de la parada fálica la pulsión de muerte, ¿era ese el secreto de Charlie?
Si hubiera que elegir entre estas tres tesis, o hipótesis, excluyo de entrada la segunda, pues objetivamente, el interés financiera no estaba a la medida de los riesgos que se corrían. Habría que suponer a Charlie la pasión de Harpagon, y nada testimonia de ello. Es una ignominia del profesor de la Oxford University. La tesis 3 merece consideración, pero palidece frente a la primera, en tanto que el heroísmo de un melancólico, como el de un psicótico, de un perverso o de un neurótico, continúa siendo un heroísmo.
Atención aquí. Para que haya lo que se llama heroísmo, es decir sacrificio a un ideal, es necesario que haya sublimación. Ahora bien, yo he sostenido que Charlie era la anti sublimación, que estaba consagrado al culto de la pulsión, a la exaltación del goce. Contradicción. Allí una frase de Erik Eptaz en la primera página del Canard enchaîné, nos aclara. Mientras que el órgano satírico es objeto de ahora en más de las mismas amenazas que Charlie, promete continuar con sus camaradas “riéndose de todo”, salvo de “la libertad de poder hacer”. Es el punto, en efecto, se desdobla.
1) Si quiero reírme de todo, imposible jugar con la libertad de reírse de todo. Por lo tanto, la risa se detiene allí. No se ríen de la libertad de reírse de todo, se la toma en serio. Dicho de otro modo, el que quiere reírse de todo no se ríe de todo.
2) Burlarse de todo, incluida mi libertad de hacerlo, tiene el mismo resultado. Sacrifico mi libertad de reírme para nadar entre dos aguas. La posición 2 es cínica. La posición 1 la llamo heroica.
Tal vez algunos de entre los Charlie se creían cínicos. Tal vez incluso lo eran más o menos. Pero el hecho es que eran heroicos, Charb sabiéndolo, y nosotros constatándolo retroactivamente. El error de Delfeil de Ton, creo, es pintarnos un Charb habitado por un “¡Viva la muerte!”. Sin embargo, las palabras de este apuntan hacia otra fórmula muy diferente, que hace de él un “soldado del año II” verdadero y no de papel maché: “La libertad o la muerte”.
Es la cláusula “…o la muerte” decisiva en este asunto. Quien no mete su vida en la balanza del destino, quien no compromete su ser, sino solo su talento juguetea, no es serio. El primado de la vida de ahora en más está tan bien anclado en las sociedades occidentales como en el momento del affaire de la presa de Sivens que costó la vida de Remi Fraisse; pudimos escuchar a un responsable local del Partido socialista proferir esta enormidad: “Morir por ideas, es algo, pero es relativamente estúpido y necio”.
No agobiemos al desdichado. Lo que entendemos no es ciertamente lo que él quería decir –que Remi había venido a defender una idea, que no pensaba exponer su vida, que esta le fue arrancada por la triste conjugación de circunstancias, etc.
Pero estas palabras, por ser una suerte de lapsus, son tanto más verídicas. Ya hace veinte años que Lipovetski publicaba El Crepúsculo del deber. No hay nada sorprendente en que no dudemos en negar a los mártires de Charlie la cualidad de héroes, y a hacer de ello, al menos con una media palabra, imprudentes, por no decir chiflados. Correlativamente, pisoteamos a sus asesinos.
Esos tres hombres, los terroristas, no nos basta haberlos matado. Aun es necesario que hayan sido locos, enfermos, y sobre todo bárbaros. Se llama bárbaros a todos aquellos a los que se les niega pertenecer a una civilización digna de ese nombre. Sepamos en primer lugar reconocer que nuestros guerreros vienen de otro discurso diferente del nuestro, no menos estructurado, no menos “civilizado”, pero civilizado de otro modo. Y en ese otro discurso, ellos también son los héroes.
Para los Griegos de la Antigüedad, bárbaro era aquel cuyo hablar les era ininteligible, de donde ese término, formado por reduplicación: bar bar, como nuestro bla bla. Bárbaro es aquel que no habla, sino que hace ruidos con la boca. Y de hecho, cuando uno de esos hermanos Kouachi, al salir de la masacre, y antes de subir al auto, lanza en la calle, fuertemente, con voz alta e inteligible, tres veces, el grito “Hemos vengado al profeta Mahoma”, no entendemos nada, sino que el islam nada tiene que ver en eso, y que se trata de brutos sanguinarios y trastornados.
¿Por qué no decir, “animales con dos pies”, como los Romanos decían de los Hunos?
Continuará

.
NOTA BENE

– El libro de Peter Brown fue publicado en 1988; apareció en frances en Gallimard en 1995.

– Sobre el affaire de La Religieuse, consultar los Cahiers d’études du religieux, (http://cerri.revues.org/1101)

– el video titulado «Comics Legend Art Spiegelman & Scholar Tariq Ramadan on Charlie Hebdo & the Power Dynamic of Satire » puede verse en el site Democracy now. dirección :

http://www.democracynow.org/2015/1/8/comics_legend_art_spiegelman_scholar_tariq

– El responsable socialista del Tarn en video :

http://www.lefigaro.fr/politique/le-scan/citations/2014/10/28/25002-20141028ARTFIG00107-sivens-mourir-pour-des-idees-c-est-stupide-juge-le-president-ps-du-tarn.php

– Sobre los barbaros : de Bruno Dumézil, Les Barbares expliqués à mon fils, Seuil, 2010.

– Los dos hermanos al salir de la masacre de Charlie fueron captados en un video obtenido por la agencia Reuters. Está en la red desde ayer a la mañana :

http://fr.euronews.com/2015/01/13/nouvelle-video-glacante-des-freres-kouachi-juste-apres-le-massacre/


– Finamente, cuento con volver sobre la tribuna publicada ayer en Le Monde, p. 9, por le Pr. Alain Renaut, que da cuerpo, en términos ciertamente aun muy generales, a lo que yo llamaba la vía del compromiso bajo la forma llamada de un « multiculturalismo atemperado por el cuidado del interculturalismo. ».
Traducción Silvia Baudini

:

El perdón de las ofensas, por Jacques-Alain Miller

Desde París, sábado 17 de enero de 2015; 10 hs. Publicado el 17/01/2015 en lepoint.fr a las 15.30 hs.

Victoria me regaló ayer por la mañana el número recién salido, que no pude procurarme. Esperaba decepcionarme. Y bien, no lo estoy. Nada trascendente, pero se trata de una proeza en vista de las circunstancias. La tapa es exacta. Sobre el papel brillante, el verde queda muy bien. El sentido es otra cosa. En Causeur, al que me abono decididamente, Elisabeth Levy rezonga contra el tema del perdón.

Los Judíos tienen el rito del “Perdón”, pero se les reprocha una larga, muy larga, demasiado larga memoria. A Mitterrand eso lo exasperaba. Acosado por el famoso “lobby judío” que exigía disculpas por Vichy, dejó escapar que estaría en eso “también tal vez aún en 100 años”. Ese movimiento humorístico del ex miembro de la Cagoule (1) o amigo de los miembros de la Cagoule, por lo común muy dueño de sus emociones, estalló durante una entrevista que puede volver a verse. Explica allí sin reírse que, siendo funcionario de Vichy, ignoraba todo acerca del estado de los judíos.

En el psicoanálisis en todos los casos, no se perdona. “El error de buena fe, escribe Lacan, es de todos el mas imperdonable”. El porqué, lo expliqué en mi curso. En los Escritos también dice: “De nuestra posición de sujeto, somos siempre responsables. Que eso se llame terrorismo donde se quiera”. ¡Ay! Es una palabra que en los tiempos que corren se presta a confusión. Esto quiere decir: si largas la verdad en un lapsus, no lo puedes borrar; lo dicho, dicho está. “¿Te disculpas con tu inconsciente? ¿No soy yo es él?” Precisamente, Freud enseña que tu inconsciente también eres tú, tu más verdaderamente. No hay excusa que valga. Nada te será perdonado. Es lo que dice también el Eterno Retorno de Nietzsche. Y parece que también en estos días el islam tampoco perdona, o al menos difícilmente perdona las ofensas hechas al Profeta. Un Rushdie, por ejemplo, no perdió tiempo esperando.

En vista de las raíces cristianas de Francia, no se adapta. No perder jamás la esperanza en el hombre es nuestro bello principio. Siempre se busca el sesgo por donde tocar el corazón del Faraón. La historia de Moisés muestra sin embargo que hay circunstancias en que las cosquillitas son inoperantes. Hay que poner toda la carne en el asador: diez plagas, ni una menos. Hiroshima, en suma. Siempre pensé que fue la profunda cultura del puritanismo americano la que produjo la buena conciencia del presidente Truman en el momento decisivo. Si recuerdo bien su biografía hecha por David McCullough, la noche siguiente durmió el sueño de los justos. ¿Qué diría hoy la Corte penal internacional? ¿Proporcionado? ¿Desproporcionado?

¡Ah! Lo olvidaba. Si firmaron el Estatuto de Roma que creaba la Corte, los Estados Unidos no lo ratificaron. ¡La Biblia, la Biblia, les digo! Y Rusia hizo lo mismo. Pero ni China ni India firmaron tampoco el Estatuto. Por lo tanto, la Biblia no es la única culpable. Pero finalmente, si la ONU hubiera existido en los tiempos bíblicos, la historia santa hubiera tenido muchas dificultades en arrancar. Esto me hace pensar en la frase de Renan extraída por Lacan –decididamente, lo encontramos todo en los Escritos: “Felicitémonos que Jesús no haya encontrado ninguna ley que castigue el ultraje a una clase de ciudadanos. Los Fariseos hubieran sido inviolables”. Sí, con nuestras leyes Jesús hubiera sido arrestado, como Dieudonnè.

Hoy tengo mucho peor humor. Es el efecto Charlie. O más bien estoy en la vena sarcástica, que chirria, “ahumana”, del lacanismo. Pero después de todo, el Dios del pueblo judío también él era “ahumano”. ¿No es lo mínimo para un Dios que es uno? “Porque el Faraón estaba endurecido, y no queriendo dejarnos ir, el señor mató en Egipto a todos los recién nacidos desde los recién nacidos de los hombres hasta los recién nacido de las bestias “. ¿Por qué las bestias? Diría Houellebecq. Imaginen a Jehovah delante de la Corte Penal Internacional, no darían mucho por su libertad, se la arrebatarían por la eternidad. François Regnault, mi querido amigo, podría seguramente escribir esto, entre el Tribunal de los flagrantes delitos y el Liebeskonzil de Panizza. Es verdad que el pobre Oskar, acusado de 93 cuentos blasfemos, pagó su audacia con un año entero de prisión bávara (1895-1896). Por otra parte terminó sus días en el asilo, por una paranoia con alucinaciones auditivas.

Recuerdo que se dio Le Concile d’amour en París poco después del 68 con trajes sensacionales de Leonor Fini. Obtuvo un premio. Si un teatro se aventurara hoy a poner la obra, se pelearían en las calles de París. Recordamos que el Fanatisme ou Mahomet le prophete, que debía darse en Génova en 1991 para el tricentenario de Voltaire, no se pudo representar, la municipalidad se negó a subvencionar el espectáculo.

También en 1742, las representaciones en París fueron suspendidas después de la tercera, el parlamente juzgó que la obra era peligrosa para la religión. Sin embargo cuando la volvieron a poner en 1761, causó un “efecto prodigioso”, según testimonia el conde de Lauraguais, referido pro Ferney. Me parece maravilloso que las Luces conserven intacto en el siglo XXI su carga subversiva. ¿Cuánto falta para que se nos pida que desmontemos la estatua de Voltaire del vestíbulo de la Comedia Francesa y la de Diderot en el boulevard Saint Germain, porque causaría el displacer de los creyente que se vieran afectados?

Los impíos sufren también. Es así que están muy molestos porque el Papa Francisco, que convocaba a todos los corazones tras él, hubiera señalado este jueves, en una conferencia de prensa que dio a bordo de un vuelo hacia las Filipinas, que la libertad de expresión debía ejercerse sin por ello ridiculizar la fe de los demás. Gran decepción entre las ranas, que no admiten que el escorpión tenga una naturaleza. Ellas lo llaman en estos días: “esencializar”. Todos ¡existencialistas! Para colar otras metáforas, el mejor de los papas, como la más bella muchacha, no puede dar más que lo que tiene. Dicen que a Nicolas Sarkozy le gusta repetir, “No se cambian las rayas a la cebra”. No, vean ustedes, La Iglesia profunda, a diferencia del Vaticano II, no está reconciliada con el hecho de que el papa Francisco designara sin ambages el jueves último como “la herencia de las Luces”. El cardenal Scola, que era mi caballo del comisario, si puedo decirlo, para la última elección papal, y parece que el de Benedicto XVI, piensa parecido, y lo ha escrito. Lo cierto es que el campo del progreso se las ve negras. Le Monde hizo pasar la info sobre los dichos del papa abajo y chiquita. ¿Y a qué consagró La Croix su tapa ayer a la mañana? No lo van a creer: al virus de Ebola. Su editorial era sobre los perjuicios de Boko Haram.

La Iglesia tiene una tirada, mientras que.. ¡qué balandronada la de Voltaire, si lo pensamos, qué vanidad, sin contar la ingratitud, de haberse creído “con capacidad”, como dicen los socialistas, de aplastar lo que él llamaba el infame!

Sus alfilerazos a lo sumo lo desinflaron. Luego de haber perjudicado en sus comienzos el prestigio de las tradiciones espirituales, podríamos decir que la pérdida de sentido inducida por el éxito de la matematización de la naturaleza, prepara de hecho “el triunfo de la religión” (Lacan). “Miseria del hombre sin Dios”, se vuelve siempre a eso. Pascal no es el único en aterrorizase por el silencio de los cielos.

La “cientofobia” se extiende a medida que “el desierto crece” (Nietzsche). Errando por la tierra devastada del Rey pecador, la Tierra baldía, la humanidad muere de sed sin saber que está cerca de la fuente. Espera el aguacero divino, conforme a la promesa de Ezequiel, 34:26: “Yo enviaré la lluvia a su tiempo, y será una lluvia de bendición”. Bueno, aquí estoy predicando, como Fabricio en Parma. Mi mal humor se disipó. Algo como Charlie llegó. Desangrado, se puso a sublimar a lo loco. Un Mahoma con lágrimas en los ojos.

Este hace una enmienda honorable como lo indica, colgado del cuello, “Je suis Charlie”. Rubricado con un “Todo está perdonado”, enunciado sin sujeto, como de ninguna parte, a modo de Mane, Thecel, Phares. Es muy bello, pero es un sueño cristiano, o más bien de católico de izquierda: el islam que vino arrepentido se une a la familia de Naciones bajo la férula del buen Pastor, y besa la sandalia del Papa.

Nuestros hermanos musulmanes no lo tomaron bien. Los comprendemos. Continuará.

(1) La Cagoule es el apodo que le dio la prensa a la Organización secreta de acción revolucionaria nacional, Grupo de extrema derecha activo en los años 1930 en Francia.

Nota:

Mitterrand y Elkabbach : youtube.com/watch?v=owFF0K9-jcs

Traducción Silvia Baudini.

:

Los valores de la República, por Jacques-Alain Miller

Desde  París,  lunes 19 de enero 2015, 8 hs. Sexto texto. Publicado el  19/01/2015 en lepoint.fr

 

¿Y qué hace la Compañía? No omitir jamás hacerse la pregunta. No para orientarse, pues habitualmente sus miembros los encontramos en los cuatro puntos cardinales. Sino para que sirva de ejemplo.

Vean, de un lado el papa Francisco esta cerca de nuestros hermanos musulmanes. Comparte su indignación, la ira de ellos, y su ira, la violencia no le da miedo, “es normal”, dice. Ciertamente, boxear no es matar. Vayamos a Francia. La Compañía allí está cerca de los infieles y de los anticlericales furiosos. Su revista Estudios –voy a renovar mi suscripción– publica en su sitio las primeras planas de Charlie burlándose del papa y de los cristianos. “Hay una forma de irrisión que puede ser fecunda” señala el padre Euvé, redactor en jefe.

Las caricaturas fueron retiradas arriesgando el todo por el todo luego que el papa habló. ¿Cómo podría haber sido de otro modo? La Iglesia tiene como doctrina oficial el ecumenismo. Apuesta a la solidaridad inteconfesional de los creyentes. El papa que metía la pata, quiero decir el docto Benedicto XVI, hizo ver en su época lo que costaba citar, sin malas intenciones, palabras poco cordiales sobre Mahoma mencionado como un emperador bizantino del siglo XIV: por así decirlo.

“Le hizo estallar la raza a ese dolobu” (1). El que se quema con leche ve una vaca y llora. A partir de allí,  dejaron la cháchara del papado con el Profeta! Y además sería mucho pedir a un papa que bendiga la blasfemia a la francesa. ¿Pero también, quién no sabe que están vacunados contra el Vaticano? Mientras que el último Mahoma de Charlie, su Mahoma compasivo, su “Mahoma con nosotros”! es recibido en el mundo musulmán como se ve que lo es, no se tiene el recuerdo de que la larga serie de primeras planas anticlericales del hebdo hayan provocado cualquier reacción del pueblo cristiano. Cool, zen, indiferente, no estaba al corriente, se burla de los que se burlan. Ciertamente no podemos excluir que en el futuro, despiertos de su sueño, dogmático por los poderosos clamores mahometanos, los integristas de Civitas den pruebas de emulación. Queda que por el momento, vemos a pocos católicos incluso iluminados hacer con la misma fuerza que los hermanos Kouachi. ¿Pero quién sabe?

Admiro a la Compañia de Jesús el tirar de los dos extremos de la cadena. Pueden tratar a los tres asesinos como “super imbéciles” o “enfermos mentales” (pero, ¿es políticamente correcto?), no podemos descalificar con tanta desenvoltura mil setecientos millones de musulmanes que expresan de diversa manera el profundo malestar que les causan las bromas de colegiales de ese diablillo de Charlie.

No encuentran un número suficiente de imanes ‘con capacidad’ para reeducar a la juventud musulmana de Francia, para inculcarle ‘los valores de la República’, ¿se tomará ahora a cargo la reeducación  de la Oumma (2) en su conjunto?, sería una impertinencia.

Sin embargo,  la tarea no les daría miedo a nuestros “Grandes cabezas blandas”  del siglo XIX, que no se la pasaban lloriqueando, lejos de ello, no disgustaban a Lautreamont. Guizot, Edgar Quinet, Hugo, prodigaban fórmulas como: “Francia guía a la humanidad”, Francia “madre de los pueblos”, “iniciadora del género humano”, “educadora de naciones”, “institutriz del mundo”. Los san simonianos tomaban a los franceses como “pueblo verdaderamente sacerdote, y digno de iniciar a todos los pueblos en la comunión universal”.

La Francia de Michelet era “portadora de la causa del progreso”, “la nave piloto de la humanidad”. Los escolares aprendían en el manual de Lavisse que “nuestra patria es la más humana de las patrias”. Para Gambetta, Francia era la “nodriza de las ideas generales del mundo”.

Francia, decía Jules Ferry, debe ejercer “sobre los destinos de Europa toda la influencia que le pertenece. Debe difundir esta influencia a todo el mundo”. Finalmente Peguy, al final del siglo, unía la fe con la democracia, y exaltaba un universalismo bifásico: “Francia tiene dos vocaciones en el mundo, su vocación de cristiandad y su vocación de libertad. Francia no es solo la hija mayor de la Iglesia, es innegablemente una suerte de patrona y testigo (y a menudo mártir) de la libertad en el mundo”.

Tomo prestado este florilegio de M. Michel Lacroix (Elogio del patriotismo, Pequeña filosofía del sentimiento nacional, Robert Laffont, 2011). Sin duda ese “mesianismo francés” como lo llama con mucha justeza hoy tiene un acento delirante. También tiene una faz negra: fue la tierra fértil del colonialismo. Colonialismo interior también: te asimilas o te mueres. Eso no impide que se haya visto con motivo de la marcha del 11 de enero que ese discurso teñido de megalomanía tuviera todavía bellos restos en el universo. Por una parte explica la pandemia emocional. Por otra parte puede sostenerse que tan enfé (3) como sea, es solidario del genio francés.

Francia surgida de la Revolución no hizo aquí más que tomar el relevo de nuestros Reyes, según la lógica puesta en evidencia por Tocqueville en materia de política y de administración. “La excepción francesa” no es solo un dispositivo de excepción fiscal que favorece a las obras del espíritu.

Designa el lugar distinguido que Francia adquirió en la cristiandad, y en la modernidad como “hija mayor de la Iglesia” (a pesar de sus amistades con Soliman bajo Francisco Iro y con los protestantes alemanes bajo Enrique IV, por miedo de hacer caer a la Casa de Austria) y como “país de los Derechos del Hombre” (a pesar de los crueles incumplimientos demasiado conocidos)

“Dei gesta per Francos” se conjuga, por asi decirlo, con “Libertatis gesta”, en el más puro espíritu de Peguy.

Habría allí con qué volver a dar brillo a esos “valores de la República” invocados estos días como un mantra, mientras que a menudo basta con mirar quien martilla con plegarias para saber que estamos en la impostura

¿De qué “República” se trata? Ciertamente no de la Quinta. No, como los revolucionarios del 89 –Marx lo recuerdo en el comienzo de su 18 Brumario– se identificaban a los Romanos de la Antigüedad, nuestras elites se dan aires de grandeza, en estos tiempos de crisis, Tercera República.

No resisto el placer de seguir una vez mas el texto elocuente de Michel Lacroix. La Tercera República, dice, fue especialmente en su primer período, 1870-1914 “la edad de oro del patriotismo”. “En primer lugar, el Estado republicano consideraba  mantener el sentimiento patriótico como su tarea prioritaria. Tenía una política activa de inculcar los valores nacionales. Nuestros gobernantes estaban convencidos que Prusia debía su victoria sobre Francia en 1870 a sus maestros de escuela. (…) La República francesa nacida luego de la derrota quiso seguir el ejemplo que le daba el enemigo. Para los franceses como antaño para los Prusianos, la recuperación pasaría por lo tanto por la escuela, y las virtudes patrióticas formarían la espina dorsal de la enseñanza.

(…) Con excepción de algunas voces discordantes (los anarquistas y los marxistas, para quienes “los proletarios no tiene patria”), los hombres de la cultura compartían el credo patriótico. (…) Otro factor determinante : el “pacto social” que obtuvo la aprobación de la mayoría de los ciudadanos. Ciertamente, Francia de la Tercera República no escapaba a los conflictos de clase. (…) Las injusticias sociales eran evidentes. Pero, globalmente, los ciudadanos se reconocían en la sociedad y en el Estado que lo encarnaba. (…) La escuela permitía el ascenso social”.

Este es en suma lo que pinta el paraíso perdido de Francia de 2015. Solo esta adelantada en un punto: en nuestros días Ravachol no tiene heredero y los marxistas, persuadidos que los proletarios son apátridas ya no son legión. ¿No sería mas bien la Banca y no la Clase la que no tiene patria?

Hago la pregunta. Por lo demás, retorno de pleno a la Tercera! Se encontró la panacea. El speech de Manuel Valls que le valió la ovación unánime de la Asamblea nacional de pie, era la Tercera vintage.

Ese Catalán, hijo de un artista, tuvo el olfato de elegir a Clemanceau como figura tutelar e ideal del yo. Pero ya antes de su discurso, todos los diputados cantaron la Marsellesa al unísono. Se señaló que era un hecho inédito desde el 11 de noviembre de 1918. Hasta qué punto perdieron la chaveta.

Sí, las grandes figuras de la Tercera República tratan de reencarnarse entre nosotros. Pero tal como los seis personajes de Pirandello en la admirable puesta en escena de Demarcy-Mota en el Teatro de la Ville, con la traducción adaptación de François Regnault, difícilmente encuentran actores “con capacidad” de sostener su papel. A decir verdad, hay uno solo entre nuestros hombres públicos que  nos llega directamente de la Tercera República.

Los otros hacen semblante. ¿Quién es? ¿Se dan por vencidos? Ese viajero del Tiempo es Plenel, mi amigo Edwy..

Lo observo luchar, tembloroso, habla fuerte, recrimina, vitupera, en el nombre de una República poderosamente idealizada, de la que no se dirá que nunca existió. Ella existió, sí, pero en el imaginario de nuestros ancestros, en el punto en que siglo XIX y XX se juntan.

Plenel, ¡nuestro superyó republicano! No prodigo este epíteto en vano. El caso Edwy Plenel ayuda a comprender porqué Freud tiene cuidado en precisar que “el superyó del niño no se forma a imagen de los padres, sino mas bien a imagen del superyó de ellos”.

Definición por recurrencia, que abre a la serie de los siglos: “se vuelve el representante de la tradición, de todos los juicios de valor que subsisten de este modo a través de las generaciones”.

Cuando escuchamos a Plenel tan vehemente en estos días, creeríamos escuchar a un Hibernatus o a un Hombre con la oreja rota, congelada o desecada en tiempos de affaire Dreyfus, y que hubiera retomado los colores de la vida hacia 2006, en la creación de Mediapart, del que soy fiel abonado desde el comienzo. Si pongo el cursor en el affaire Dreyfus, es por muchas razones, y en primer lugar porque Plenel mismo ubica su reciente panfleto, Para los musulmanes (La Decouverte, 2014) bajo el patronazgo de Zola, y precisamente de un artículo del mismo titulado “Para los judíos” publicado un año y medio antes de J´accuse. Pero sobre todo el Affaire fue el crisol de un concepto de “la Izquierda” que se mantuvo durante un siglo, y del que hoy Plenel es el perforante poeta. Conocemos la tesis que defiende Jean-Claude Michéa en sus últimos libros, y le hace frente de manera brillante sobre este punto a Jacques Juillard, sabio historiador de las izquierdas francesas.(puede seguirse la controversia en su obra: La Izquierda y el Pueblo. Flammarion 2014). El asunto marca el momento en que el movimiento obrero, que hasta entonces había mantenido a raya a la izquierda burguesa, confluye con ella par dar nacimiento a los “intelectuales” y a ese mito de la Izquierda que se degrada bajo nuestros ojos hasta volverse obsoleta. Los dos componente de ese puro producto de síntesis política parecen comprometidos en un inexorable proceso de separación. Los obreros votan el Frente Nacional y los burgueses que pasan al (social-) liberalismo que ¿continúa a la  izquierda?

En lo esencial, una pequeña burguesía intelectual, funcionaria y sindical, enamorada de un fatasma que se oculta con sus abrazos. Si no tuviéramos a Planel para cantar la Izquierda de antaño, ¿quien? No veo a nadie, ni siquiera Melenchon que pasó con armas y equipaje al ecosocialismo.

Cuestión “valores de la República” no veo por el momento mas que un solo rival a Plenel. Educada en un serrallo donde la República era mas bien “la mendiga”, Marine Le Pen, a despecho de su transformismo, de sus dotes de camaleón, está poco segura todavía de sus palabras. ¿Nicolás Sarkozy? ¡Cómo balbucea sin el texto de Henri Guaino! ¡Qué perdido que parece! un personaje en busca de autor, como en Pirandello. Alain Juppé, François Fillon, etc.? Pagan el precio de su buena educación: ninguno sabe escalar la montaña de estiércol para lanzar con convicción los cocoricos de rigor.

Por caridad, no hablaremos de los primeros comulgantes, François Bayrou, François Hollande.

No, no veo más que a Valls que sepa sostener el tono Clemenceau frente a Plenel triunfando como Zola redivivo

El primer poli de Francia contra el número 1 de los intelectuales de izquierda, impiadosos los dos (y también mi querida Christine Angot) con Houellebecq o Zemmour.

Pero divergen sobre Dieudonné. Es que uno la da prioridad al gran miedo de los judíos sobre el malestar de los musulmanes, mientras que para el otro, la islamofobia sustituye largamente al antisemitismo.

Continuará

Algunas referencias:

Las palabras del papa: la información más precisa fue dada por i.media que se presenta como “agencia de prensa en lengua francesa especializada en el Vaticano”.

“No se puede insultar la fe de los demas, asegura el papa Francisco al mismo tiempo que elogia los beneficios de la libertad de expresiòn. – I.Media

Las palabras del padre Euvé:

http://www.lepoint.fr/societe/charlie-hebdo-l-audace-des-jesuites-de-la-revue-etudes-12-01-2015-1895848_23.php

El reintegro de las caricaturas: bello texto de la redacción de Estudio en su sitio, con el título.

« Retentissement ». Lo doy en extenso al final. Se leerá también con interés el artículo notable de Laurent Wolf « Sade, un intégriste de la lucidité ».

Los imanes: puede leerse en Le Monde del sábado el artículo de Ariane Chemin y Anna Villechenon vemos que los futuros imanes formados en la Gran mezquita de Paris no están exactamente destinados a ser como lo fueron antaño los instructores, los “húsares negros de la República” La expresión viene de Peguy.

Nuestros .jóvenes maestros eran bellos como húsares negros. Esbeltos, severos, ajustados. Serios y temblando un poco por su precoz, su súbita omnipotencia.”

http://abonnes.lemonde.fr/societe/article/2015/01/17/a-la-grande-mosquee-de-paris-les-futurs-imams-vident-leursac_4558443_3224.html?xtmc=la_grande_mosquee&xtcr=1

 « Dei gesta per Francos », más o menos « L’action de Dieu passant par les Francs » : con este título fue narrada la primera Cruzada por Guibert de Nogent. Ver ese nombre en el Diccionario de la Edad Media.

PUF, 2002 ; numerosas referencias

La « fija mayor de la Iglesia » : Lacordaire dixit, en un discurso a  Notre-Dame-de-Paris el 14 de febrero de1841 ;comparaba la singularidad francesa a la elección del pueblo judío. Ver la intervención en 2013 del cardenal Barbarin ante la Academia de Ciencias morales y políticas:

http://lyon.catholique.fr/IMG/pdf/la_france_est_elle_encore_la_flle_ainee_de_l_eglise_cardinal_barbarin_15042013_v2.pdfRetentissement

«¿Qué esperábamos de la revista Études ? Ciertamente que se tome el  tiempo para reflexionar ante los trágicos  acontecimientos acaecidos en la sede de Charlie Hebdo. Nosotros decidimos publicar en nuestro sitio una reacción en caliente. Para manifestar nuestro apoyo a nuestros cofrades asesinados, elegimos reproducir algunas “primeras planas” de la revista que se refieren al catolicismo. Era un medio de afirmar que la fe cristiana es mas fuerte que las caricaturas que podemos hacer de ella, incluso si los cristianos se sintieron ofendidos. Sin duda esto hubiera necesitado explicaciones mas extensas. Decir que nosotros somos “Charlie” del que no compartimos la línea editorial desde antes, ni forzosamente el humor, es decir que la libertad de expresión es un elemento fundamental de nuestra sociedad” (Declaración de la conferencia de obispos de Francia el 7 de enero). La repercusión de estos acontecimientos arrojó confusión sobre lo que parecía que iba de suyo. y eso nos entristece.

Para poner fin a las polémicas, hemos decidido retirar el acceso a la pagina que las hizo nacer. Daremos en nuestras columnas un amplio lugar a las preguntas que estos acontecimientos provocan y a los comentarios que suscitan.

El interés por la revista, manifestado en esta ocasión por el eco considerable que recibió nuestra iniciativa nos alienta y nos compromete a proseguir libremente nuestro trabajo de reflexión”

» http://www.revueetudes.com/archive/article.php?code=16644

N. de T.:

(1) Miller emplea una expresión del lunfardo francés, que consiste en invertir las sílabas de determinadas palabras en este caso enlecu por enculè

(2) comunidad de musulmanes

(3) es una ciudad Ortodoxa en el Koura distrito del Norte del Líbano, a 65 km de Beirut

Traducción: Silvia Baudini

:

Wolinski ¡santo súbito!, por Jacques-Alain Miller

Desde París, martes 20 de enero 2015, 23 hs. Publicado en Lepoint.fr el 22 de enero de 2015.

 

The Massacre at Paris! Título de Christopher Marlowe. El inglés le debe la palabra al francés. ¡Cocorico! Se lo refiere a partir de 1580. La Saint Barthelemy es de 1572. Es el sujeto de la obra. Chereau la puso en escena hace tiempo, viajé a Lyon, fue fantástico, aun puedo ver los altos decorados híbridos, que mezclaban el Renacimiento con la Revolución industrial, de Richard Peduzzi (un amigo).

La reciente masacre en París hace cacarear al mundo entero. En época de Lacan, “el discurso universal”, como lo llamaba él, se consideraba una abstracción o un postulado, o una suerte de idea reguladora. Y bien, de virtual que era se ha vuelto bajo nuestros ojos actual, o incluso actualidades. ¿Y allí, qué dice? Estamos muy lejos de ese “reino de los sutiles” concebido por Kant, donde confluían todas las buenas voluntades. Esta famosa “voz de la razón”, que según Freud terminaría siempre por hacerse escuchar –es el acto de fe de las Luces– nos cuesta percibir su murmullo en el estruendo del ambiente. Quisiera que el filósofo encuentre en la lectura del diario su plegaria matinal, pero el clínico, debe constatar que Clio es un personaje en busca de autor, y que sufre de la enfermedad de las personalidades múltiples.

No encuentro a nadie que esté de acuerdo consigo mismo

El presente asunto está muy embrollado. Terrorismo, islam, islamismo, islamofobia, muerte a los judíos, libertad de expresión, libertad de pensamiento, derecho a la blasfemia, respeto por la religión, choque de civilizaciones, suicidio francés, voluntad divina, voluntad de poder, valores republicanos, derechos del hombre o de la Oumma. Las opiniones tironean cada una para su lado. Incluso no encuentro a nadie que esté completamente de acuerdo consigo misma. ¡Qué mezcolanza! ¡Qué cacofonía! Y también ¡qué qui…bo! Creeríamos estar en un momento de “pelea en el salón” de un western a la antigua. Se esperaban motines en tierra del islam. Algunos muertos aquí y allá. Están resignados. Nadie cuenta más. Pero sorpresa, Su Santidad el papa, sin embargo en ayunas, que amenaza de sopetón, con su falso aire de Fenandel, con “darle un castañazo” al tipo, como dicen en Courteline, si el desdichado, que ni lo piensa, le falta el respeto a su madre. Es para reírse, por supuesto, para hacerse comprender. Es latín, eso, el llamado a la madre para significar intocable. También lo encontramos en Albert Camus.

Y para coronar todo, la transfiguración de Charlie, “diario irresponsable”, en símbolo del Espíritu del mundo (Weltgeist de Hegel), ver del Espíritu santo. Cuando los judíos dejados a su suerte, adoraron el Vellocino de oro, ya no era algo muy brillante para un pueblo elegido. Vean ahora a la mitad de la humanidad devota de los misterios de Eleusis, celebrando una suerte de falo completamente loco. ¿Hola? No pero… ¿hola qué? ¿Es una ópera satírica? ¿un episodio de Pantagruel? ¿de Signé Furax? ¿de los Monty Python? o ¿simplemente un jugada que nos hace el príncipe de las Tinieblas? ¿Quien arregla, quien escenifica todo esto? ¿Sade? ¿Satan? ¿Sollers? Si es la Providencia, entonces ¡Dios es Charlie!

¿Renacerán en el “campo de las estrellas” ? Señalé hace algunos días que la cubierta verde de Mahoma llorando hacía presagiar la derrota de la línea pulsional, y el esbozo de un giro sublimatorio. Hoy estamos en eso. Eso sublima a todo vapor en torno de los ataúdes, idealiza, estetitiza a muerte. Vean la tapa de Elle. La paloma de la paz sostiene en su pico en lugar de la rama de olivo, un lápiz… El pájaro blanco sin mirada, con el párpado cerrado volando… se eleva sobre un fondo azul claro, inmaculado.

Se peticiona la entrada de los difuntos en el Panteón. Por espíritu demagógico. Arrabal reclama para ellos el premio Nobel. Se espera ahora las manifestaciones en la plaza Saint-Pierre a grito de “Wolinski santo súbito! Se dice que un asteroide mañana será bautizado con el nombre de Charlie, quien abatido en la Tierra, renacerá de este modo “en el campo de las estrellas” (Victor Hugo) –y tal vez incluso las stars, si Hollywood no cede a los djihadistas.

Nada ilustra mejor el giro sublimatorio de Charlie que el relato que pudimos leer hace tres días en Le Journal du dimanche. La viuda de Wolinski, la bella Marysa, entró en su oficina. “La habitación tenía una aureola de dulce penumbra”. Ella vio “pegado en la pared” ese dibujo. Hizo de él “el último dibujo de Wolinki”.

Continuará…

Traducción: Silvia Baudini

;

Dos Post scriptum, por Jacques-Alain Miller

Primer Post scriptum, lunes 26 de enero de 2015, a las 15.30 hs

En el momento de escribir este texto, no tenía conocimiento del podcast crónica de Edwy Plenel, “un periodista debe ser spinozista”, del 15 de enero, que cita el mismo adagio. Entonces hubiera hecho un giro hacia la sátira antes de dedicarme al intelligere. Le doy el punto a Plenel. La sátira no es mas que la versión cómica de la moral. Para Spinoza, el escollo, el impasse, en materia política es en primer lugar sermonear a los hombres. Mientras que nos embriagamos todos los días con el sentimiento de lo justo y de lo injusto, ¿Cómo ir “mas allá del bien y del mal?” Fórmula de Nietzche, a quien también le gustaba Spinoza y su adagio.

No resisto el placer de citar el comienzo del Tratado político de Spinoza (ver abajo), recopilado en wikisource. Y dado que estoy aquí en Mediopart, quisiera decir cuánto aprecio el análisis de Christian Salmon sobre mayo del 68, versus el 11 de enero. He leído también la entrevista de Carine Fouteau con los presidentes de la Unión de estudiantes judíos de Francia. Judío Spinozista, no imaginaba que las cosas estuvieran hasta ese punto en Francia para mis hermanos fieles a la tradición. Deberemos llevar una estrella de David por solidaridad? – como esa familia holandesa de la que recientemente habló The Times of Israel (ver enseguida).

Spinoza

La opinión común de los filósofos es que las pasiones que atormentan la vida humana son una suerte de vicios en lo que caemos por culpa nuestra, y por eso uno ríe, llora, los censura a porfía, algunos incluso llegan a odiarlos para parecer mas santos que los demás.

También  creen haber hecho algo divino y alcanzado el colmo de la sabiduría cuando aprendieron a celebrar de mil maneras una pretendida naturaleza humana que no existe en ninguna parte y a denigrar lo que realmente existe. Porque ven a los hombres no tales como son, sino tales como querrían que fueran. De allí que en lugar de una ética, lo que hacen a menudo es una sátira, y jamás han concebido una política que pueda ser reducida a una práctica, sino mas bien una quimera buena para ser aplicada en el país de Utopía o en tiempos de esa edad de oro para la cual el arte de la política seguramente era muy superfluo. Se llegó entonces a creer que entre todas las ciencias susceptibles de aplicación, la política es aquella donde la teoría difiere mas de la práctica y que ninguna clase de hombres es menos apropiado al gobierno de estado que los teóricos o los filósofos. Tratado de política, I,1

Nietzche

Estoy asombrado y encantado! Tengo un precursor. ¡Y de qué género! No conocía casi a Spinoza y el que ahora me entrasen deseos de leerlo ha sido algo realmente instintivo. He hallado que no sólo su general tendencia es igual a la mía —hacer del conocimiento la pasión más poderosa—, sino también que coincido con él en cinco puntos esenciales de su doctrina, en los cuales aquel original y solitario pensador se acerca a mí grandemente, y que son: la negación del libre arbitrio, de la intención, del orden moral universal, de lo inegoísta y de lo malo. Aunque es cierto que la diferencia entre nosotros es enorme, ella depende, más que de nada, de la diversidad en época, cultura y ciencia. En suma: mi soledad que, como la altura en las elevadas montañas, me cortaba a veces la respiración, ha encontrado ahora un compañero. Es maravilloso Carta a Franz Overbeck, Sils-Maria, 30 de julio de 1881, Trad. David Rabouin

Llevar la estrella de David por solidaridad con los judíos

Frente al ascenso del antisemitismo en los Países Bajos, los miembros de una misma familia decidieron llevar una estrella de David para mostrar su solidaridad con la comunidad judía de su país. Theo Klopstra y Gerja Warner, que no son judíos, así como su hija decidieron llevar la estrella de David en público porque tienen “vergüenza de lo que ocurre en su país”.

Cuando Warner señaló el leve aumento de los acontecimientos antisemitas, empezó a enojarse. Declaró al Times of Israel que algunos miembros de la comunidad judía retiran la mezuza (pergamino que se fija en la puerta, generalmente en una caja) de sus puertas y también retiran sus sombreros en público.

En los Países Bajos, una sociedad generalmente muy tolerante, este tipo de discriminación contra un pueblo específico hace que la familia Klopstra se ponga furiosa. Los judíos, dice Warner, “tienen una historia tan difícil, fueron expulsados, maltratados, incluso asesinados, para poder vivir aquí.”

Los Países Bajos tuvieron un aumento del 23% de los ataques antisemitas desde 2012, según el centro de información y de documentación sobre Israel (CIDI). En septiembre, un judío que llevaba una kippa fue calificado de “cáncer judío” y casi se hace atropellar por un hombre en una moto. Incidentes similares, tales como el vandalismo en sitios judíos y los mensajes de odio en twitter, también son mas frecuentes que antes.

A falta de comunidad judía local la familia Klopstra compró  collares adornados con la estrella de seis puntas en una sinagoga de una ciudad vecina.

En los Países Bajos, la comunidad musulmana representa el 6% de la población total, después de Francia que tiene un 7,5%. Los hinchas holandeses del Estado islámico desfilaron apoyando a los ciudadanos de Gaza y del Hamas durante el verano, en pleno conflicto de Gaza.

“Debo decirles que no somos cristianos born-again con una rara afección por vuestro país”, declaró Klopstra al Times of Israel. En lugar de esto, la familia asegura que está preocupada por cambiar un relato destructivo y antisemita, vehiculizado por los medios europeos.

“Si mañana un idiota viene a decir que el virus de Ebola fue hecho por Israel, mucha gente lo va a creer”, declaró Klopstra.

Y llevando con orgullo sus collares y respondiendo a las preguntas de los curiosos, la familia Klopstra espera que crezca la tolerancia para las minorías y ayudar a luchar contra el ascenso de un sentimiento antisemita en su país.- The Times of Israel, Joëlle Millman, 19 de noviembre 2014.

Segundo post-scriptum, este lunes 26 de enero de 2015, a las 22 hs

¡Este hombre está en todas partes! Como el hurón del bosque encantado! ¿Cómo hizo mi amigo Bernard (Bernard Henri Lévy), para encontrarse el jueves último, luego de Krishnamuti y Elie Wiesel, perorando ante la Asamblea general de la ONU? (texto publicado en La Regle du jeu on line). Y ¿cómo hizo para cautivar a ese auditorio de excelencias?

La respuesta no es difícil: hace uso de una bella prosa francesa, sonora, con cadencia, oratoria, eufónica, y dispara una serie de argumentos bien pensados, incisivos, maravillosamente ajustados, dignos de los mejores abogados: Demóstenes tal vez mas que Cicerón. Simplemente dice la verdad. Admiro particularmente la parte cuarta de su discurso, cuando enumera en un santiamén los cuatro estratos sucesivos del antisemitismo After Death: antisemitismo cristiano, antisemitismo de las Luces, antisemitismo positivista, antisemitismo socialista. Cada una de esas épocas, la encarna en una figura, a la que hace hablar. Me gusta que les pone en la boca una frase, una sola, tan bien calibrada que pinta por entero su sistema de pensamiento. Foucault sabía hacer eso. Es el gran teatro de ideas. Es fuerte. Es “difícil”, como decíamos hace tiempo en la escuela normal, en torno de Althusser, para celebrar un bello “pex” (exposición) bien fundado.

Me permito una sola reserva, cuando BHL se refiere al presente. Me parece un poco complicada su declinación de tres enunciados que apuntan a Israel. Para mí, hay solo uno que vale: los judíos robaron su tierra al pueblo palestino, y se trata de que se la devuelvan. Pero dejemos. Ya volveré algún día sobre esto.

A decir verdad, lo que quizá admiro más en Bernard, es la comodidad con la cual el se dirige a esas eminencias, a esos amos del mundo, el respeto con el cual los trata, la seriedad, el tacto y la exquisita amabilidad que pone en ello, sin por ello quitarle gracia a sus palabras. Por mi parte me sé un incorregible “izquierdista”, quien en el lugar de nuestro orador –y por eso, mas la falta de talento, por supuesto, no pretendo- pensaría en “la cena de mascarones” de Prévert, gran amigo de mi suegra Sylvia, haría muecas y sería incongruente. “La mas noble conquista del hombre, es el caballo, dice el Presidente…y si solo quedara uno, yo sería ese.” ¿No tiene actualidad?

Bueno. Intelligere sin bromear, aun no me encuentro allí. BHL y Plenel uno y otro están bastante más avanzados que yo en la carrera del spinozismo. La desdicha es que no se escuchan. ¿Cómo se hace? ¿Habría agua en el gas de la razón? ¿Peor, Amor intellectualis Dei? Si puedo decirlo.

Traducción: Silvia Baudini

;

Badiou-Onfray, retratos cruzados, por Jacques-Alain Miller

Recientemente hablé del “giro sublimatorio” de Charlie Hebdo. Badiou desde hace mucho le dio a su comunismo ficción un giro pauliano. Lo vemos ahora, el martes en Le Monde, censurando a Voltaire por haber escrito “un poema puerco” denigrando a “una heroína sublimemente cristiana” (entiendan Juana de Arco). Por otra parte elogia a Robespierre por haber refrenado la descristianización. Onfray, por su parte, celebra a Charlotte Coday y vomita a Marat; fustiga a Sade y a Sartre, encomia a Camus.

Cada uno con su genio propio puesto en la sublimación, promueve un virtuísmo (1).

“Gozador” es una injuria en la pluma de Badiou, mientras que Onfray es tan legalista como se considera hedonista: entiende que todo pasa siempre en perfecta conformidad con la ley. Para resumir, para Badiou como para Onfray, la pulsión, ¡Puaj! La emancipación de los trabajadores o de los productores será una cena de gala, o al menos un picnic a la orilla del rio. Flota en la pop filosofía francesa como un perfume de sacristía mezclado con aromas del Frente popu.

En 1943, Aragon supo traducir con una fórmula poética y genial la política de “mano tendida a los católicos” del Partido comunista: “Aquel que creía en el cielo/Aquel que no creía”. De nuestros dos filósofos ninguno cree en el cielo, y sin embargo, es como si creyeran. Uno y otro, como el hombre de Ovidio, miran hacia lo alto: « erectos vultus ». Quien les daráel”suplemento de alma” a los hombres doblegados bajo el yugo planetario,(Bergson) que piden con sus votos para enderezarse y mirar el cielo? Ver el final de Deuxsources de la morale et de la religion (1932). Badiou es global. Propone “tomar el control del destino de la humanidad misma”. Vasto programa, por el que conviene no pasar. Esta humanidad sería un sujeto unificado, “con capacidad” de producirse en la historia como un agente histórico wirklich, efectivo. Hay que convenir que, si fuera el caso, los problemas que se plantean desde los orígenes del mundo estarían en vías de solución. Sepan en todos los casos que todo irá de mal en peor “mientras que (…) la nueva y decisiva encarnación histórico política de la idea comunista no haya desplegado su nueva potencia a escala mundial”. Lo que mas me sorprendía en Alain cuando éramos amigos y almorzábamos juntos dos veces por año, era su arte de las soluciones verbales. ¡Cómo me gustaba escucharlo desplegar con una comodidad admirable los anillos de suntuosas frases huecas, arrastrando el vocabulario de varios filósofos a la vez!

Onfray, es proudhoniano, por lo tanto local. « Small is beautiful. » Encara un capitalismo que se retira poco a poco, desmoralizado por el tono de una cantidad de pequeños productores independientes que se auto organizan como un juego de adivinanzas. Por su parte preconiza beber bien y comer bien a la francesa, creada con sus donativos una universidad del bienpensante, es de él solamente una PYME editorial e intelectual. Alienta a cada uno a hacer lo mismo. ¿Pero un país poblado de Onfrays, como Las Sabinas en la novela de Marcel Aymé? Se pisotearían unos a otros. Este canto de la convivialidad curiosamente no es auténtico, y guarda en su enunciación un tono cortante, conminatorio, muy poco civil. Su “personaje conceptual” es compuesto: del lado jardín es una María Antonieta rural que juega a la granjera filósofa con sus conceptos corderos – él mismo tiene rulos – mientras que, del lado corte, Fouquier-Tinville decapita a Freud y otras cabezas de Turco. Pero hubo una época en que Badiou se hacía el revolucionario hard, despertando lo simbólico del cuchillo entre los dientes. Su defensa inspirada de Pol Pot marca las memorias de su generación. De ahora en más ese pícaro de Voltaire y su Doncella de Orléans asustan al ferviente partidario de la Comuna.

Hay palabras tiernas para evocar a la joven mujer contemporánea decidida a cubrir sus cabellos. ¿Por qué lo hace? ¡Veamos! Porque está prohibido. La transgresión, entonces, ya no tiene el rostro del libertino, del hombre del deseo, del fauno, todos secuaces corrompidos del orden establecido, sino de la virgen sabia.

¿Ella es musulmana, islamista, manipulada? Su actitud es o no compatible con el laicismo, con la República?No se harán la pregunta. La República no es mas que una pordiosera, mientras que la mujer con velo encarna la verdad del Eterno femenino. Este según Goethe, nos atrae hacia arriba, y Badiou nos coloca bajo su batuta. ¿Por qué no? El “realismo surrealista” ¿no ha sido siempre san sulspiciano?

Del mismo modo, pasó el tiempo en que Onfray viajaba por el mundo como un anticlerical virulento y caballero de las pasiones (de vida). Desde entonces conoció un pequeño retorno al orden moral. Habiendo promulgado siempre una concepción poco reflexiva de la razón, hubiera podido decir ya con el obispo Butler, “, « Everythingiswhatitis, and notanotherthing » (Todo es lo que es, y no otra cosa). Pasó suavemente de ese robusto realismo antidialéctico a un conservadurismo de pura tautología, fustigando con la mejor vena gaulliana a aquellos que impiden “a los estudiantes estudiar, a los enseñantes enseñar, a los trabajadores trabajar” (alocución del 30 de marzo 1968), y ahora a los hombres ser hombres y a las mujeres ser mujeres. Allí también viene a la mente un epigrama en inglés: « A place foreverything, and everything in its place », recomendabaSamuel Smiles, el gurú el Self-Help (Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar) Tan diferentes como sean de entrada, uno normando, el otro del Sudoeste; el hijo del obrero agrícola y de la sirvienta versus el retoño de dos normalistas, cuyo padre fue intendente socialista de Toulouse en la Liberación y durante 13 años, el primero jugando una pulseada con la enseñanza católica y con la universidad, de la cual el segundo fue un príncipe desde su juventud, etc. –nuestros dos pensadores se reúnen ahora que cada uno tiene su verdad – uno y otro son hombres de orden. Versión absolutamente totalitaria en Alain; en Michel, versión secretamente liberal. En Badiou, no se juega con la verdad. Es una, es todo, es matemática. Se platoniza. Se hace lógica. Se reverencia al gran hombre demiurgo de la historia, arengando a las masas desde lo alto del Capitolio. Se tiene el sentido y el gusto del sacrificio (sobre el estado). Se considera a la vida muy poco al precio de la Idea. No se tiene miedo de ser sanguinario en el espíritu sin dejar de ser sublime en los sueños, siempre permaneciendo escondido en la práctica. En la vida cotidiana, se es radicalmente funcionario.

Onfray, es trabajador independiente. Se arriesgó, se puso por su cuenta. Como de costumbre el pequeño comerciante está a favor de la libertad, a condición que no haya desorden. A cada uno su oficio, y las vacas estarán bien guardadas, la máxima según Voltaire, se remonta a Aristóteles.

Libertario de palabras Onfray sin embargo tiene una relación completamente barresiana con la tierra y los muertos: vive aun en Argentan, donde tiene sus raíces, tal como Heidegger no dejó la Selva Negra. Onfray respira mal en París, y alimenta contra las élites, su esnobismo, su irresponsabilidad, etc.,etc, un odio completamente rousseauniano. El espíritu de seriedad y la ética de las consecuencias le llevarán la delantera siempre a la futilidad en el corazón del hijo de un pobre que él es y que quiere ser, y que sabe continuar siéndolo aún admitido en las filas de los favorecidos por la fortuna. Lleva en él algo que se confesaba también un Bourdeu – y Bouveresse, que fue mi camarada -, algo que podríamos llamar quizá,la herida del hijo de pobres. El éxito intelectual y social mas deslumbrante y mas merecido, lejos de apaciguar, exalta mas aun la purulencia.

La piel de Badiou es indemne a esta llaga. Es un hijo de Rey, surgido directamente de las Pléyades de Gobineau. De la provincia como Onfray, él llego a París para ser allí armado caballero por la familia sartriana, para la cual fue una maravilla desde el comienzo. Hay que decir que su papá, Rayond Badiou, era de la famosa promoción 1924 de la ENS, la de Sartre, Nizan, Aron y también Canguilhem y Lagache. Sin embargo, no tomó prestado el título de su novela de la pluma eléctrica de Sartre, “almagestes, portulans y bestiaires”, sino de la prosa ampulosa y altiva de Saint-John Perse. Podemos encontrar un poco de languidez criolla en su modo de recibir invariablemente afable, verdaderamente principesco, lo que no deja de sorprender en el ensalzador del Pol Pot (2).

Vivió mayo del 68 en el seno del PSU, abjuró de la social democracia a la salida de los acontecimientos, se declaró “mao” y emprendió la tarea de hacer de la asociación de susgrupis y fans un partido político que con el espíritu de los tiempos adorna con el nombre de “Unión de los comunistas de Francia marxista leninista”. Molestos, sus amigos de Cahierspourl´analyse de la Escuela Normal evitaban hablar con él. Se dedicó seriamente durante 16 años a eso y no selló el final de la aventura hasta 1985, no sé porque´. Su pizca de megalomanía, seguramente, no tiene nada de vulgar. Difundió recientemente un slogan que el mismo forjó y que fue retomado: “el mas traducido de los filósofos franceses”. En efecto, se dice filósofo, escritor y dramaturgo. Se iguala con simpleza a los mas grandes.

¿Adónde va Onfray? Cuando leí su elogio a Charlotte Corday, libro que me regaló hace algunos años en mi casa, estuve seguro de que su barniz de izquierdismo se descamaría pronto. Parece de ahora en mas que quemó sus naves a la izquierda, y debería navegar sobre su derecha. Pero no lo sabemos verdaderamente. Es un original, un pragmático, un oportunista,que no pertenece a ningún serrallo, y dotado de un aplomo infernal. Creo mucho en él, tanto mas cuanto que aun es joven y que, toda crítica aparte, sigue siendo un pésimo escritor sensacional.

Badiou es mas viejo, mas previsible, su obra ya está hecha, aunque aun tiene mucho que aportarnos por supuesto. El es todo lo contrario de un saltarín, es un “aquí estoy aquí me quedo”. Anoche nos dio noticias sobre su salud. En suma, desespera, pero con eso se lleva bien. En todo lo que seagita en la superficie del globo, no ve, desde donde está mas que la expresión de una sustancia única ocupada en modalizarse y pelearse consigo misma. Lo llama “el capitalismo predador”, nombre un poco vago y gastado. Descifra sobre la base de esta intuición lo que Spinoza designaba como el “Facies totius universo”, la figura o fisonomía del universo en su conjunto. En Badiou, ciertamente, no se trata sino del planeta político, pero su monismo lo expone sin embargo al malvado Witz de Pierre Bayle citado por Hegel: “Así, en el sistema de Spinoza, todos aquellos que dicen: Dios modificado en alemanes mató a Dios modificado en 10000 Turcos”.

Solo que Alain no es verdaderamente spinozista. Parece haberse vuelto en su edad provecta hacia una doctrina sincrética que le habría encantado a Jorge-Luis Borges. Mezcla un marxismo cabalístico con un maniqueísmo oracular de tipo bergsoniano, prometiendo una misteriosa pero todo poderosa insurrección del espíritu que procedería por vías impenetrables. El mas puro de los universalismos, el de san Pablo, es llamado a servir de vaso mezclador: “Ya no hay judío ni griego, no hay mas esclavo y libre, no hay mas hombre ni mujer: pues todos ustedes son uno (…)”

Una vez molidos los ingredientes, agreguen a gusto una o dos gotas de vino demisa. Decoren con una rama de boj, y opcionalmente una rodaja de limón. Beber despacio. Se sentirán inmediatamente mas sublimes. Eso se llama BloodyBadiou.

PS: me hacen saber que Michel Onfray dejó Argentan; se explica en un artículo aparecido en Le Journal de l´Orne con fecha jueves 14 de noviembre 2013.

1 Políticamente correcto.

2 Pol Pot apodo de Saloth Sor, dictador camboyano principal responsable del genocidio camboyano.

Traducción: Silvia Baudini

;

Badiou aparece en Le Prè

He recibido hoy a las 16.16 un mail de Alain Badiou. Le respondí igualmente por mail, a las 16.40: “El P.S. me indica que me dejas en libertad de publicar el correo privado en mi actual crónica de actualidad. Es así? JA”. Luego, segundo mensaje” Son las 17.15. Si a las 17.30, no recibí nada tuyo, voy a poner mi mail en mi blog de Mediapart, como derecho de respuesta. Y luego hare lo mismo si los responsables están de acuerdo, en los otros órganos donde apareció mi “Vida paralela”.” A las 17.18, respuesta de mi interlocutor:  “Haz como quieras, indicando cada vez, que mi texto es un mail privado del que te dejo el libre uso, y por lo tanto eres tu y no yo el que decidió hacerlo público. Esta mención es para mí obligatoria.  Tuyo Alain B. “Tomo nota – JAM este sábado 31 de enero 2015 17.30

POR ALAIN BADIOU

31 de enero de 2015

Querido Jacques-Alain,

He leído tu Plutarco Onfray/Badiou sin interés. Tienes siempre ese falso estilo formulario e irónico que me recuerda las palabras de Alain. Por lo demás, son solo “palabras”, no llegan muy lejos, es el arte y la manera de pinchar sin decir gran cosa. Algunas alusiones, algunas anécdotas, a menudo fabricadas, y arranca: se dirá que el Oráculo que estaba muy alegre ese día, puso a Badiou en su lugar.

Onfray, que se las arregle: en lo que me concierne le remaché su clavo en una emisión de una hora en Mediapart.

Mas allá de algunos hechos, que debo rectificar, solo te haré dos pequeños reproches: En primer lugar, no deberías calificar de críptico, o cualquier otro adjetivo tomado sospechando oscurantismo, lo que tú no tienes, o aun no tienes, los medios para comprender. He escrito dos sumas especulativas, estoy terminando la tercera (razón por la cual, contrariamente a lo que dices, mi obra no está hecha aun), y estoy en estado de sostener que nada en ella es oscuro, y casi todo probado. Deberías tener la honestidad de decir que no puedes seguir las pruebas en cuestión, por la sola razón que te falta un pelo de cultura matemática. Lo que es tu estricto derecho. Luego, hubieras debido admitir que tù eres renegado, es un hecho, y que aun en tu ejercicio Plutarquico la mitad de lo que dices lo confirma.

Solo he sido tu adversario en política; cuando eras un joven revolucionario de ultra izquierda, yo combatía contigo por eso, y tu también combatías conmigo sin piedad; cuando te volviste contrarevolucionario en la edad adulta, te califiqué, es todo. Por qué subir hasta el techo? Estos vaivenes y controversias pertenecen a la banalidad de la vida de los amigos de la juventud.

Por otra parte:

1. No “forjé” ni difundì la denominación “el filósofo vivo mas traducido en el mundo”. Fue utilizada por numerosos medios desde hace años. Fue establecida estadísticamente en particular por la Embajada de Francia en USA, cuando el New York Times atacó la “decadencia” de las publicaciones francesas. Tengo las cifras. No es elegante lo que dices sobre este punto, es un error.

2. “Escondido”, no sabes nada. De mi vida activa, no sabes nada. Simplemente no sabes nada de mi vida, lo que es un error cuando se pretende hacer una biografía. De aquello que puedo seguir haciendo con los obreros de los hogares que abandonaste un buen día sin razón defendible a sus ojos, no sabes nada. Entonces, también en este punto, hacer semblante de saber y calumniar en consecuencia, es un error.

3. con respecto a las jóvenes que llevan fular, sabes perfectamente que he escrito y publicado largos textos. La interpretación que das es por lo tanto grotesca. Es un efecto fácil, obtenido como a menudo especulando con la ignorancia de tu lector. Deberías evitar este proceder en el intento de “critico gran señor”.

4. Tu utilizas mucho Pol Pot, incluso para hacer reír de mis obstinaciones, y sería de buena fe si no fuera notorio que he hecho sobre ese punto una autocrítica detallada y pública, en una cadena de televisión en horario central. ¿Tal vez puedas informar a los lectores? ¿Alguna vez te has criticado en público? El más inflado de importancia de nosotros dos, el mas seguro de tener siempre razón, sin duda no es aquel que tratas de estigmatizar en ese plano. Te recomiendo en este punto la cuarta parte de mi pequeño libro: “Metafísica de la felicidad real”, sin duda es un ejercicio de duda de sí mismo sin demasiado equivalente hoy (pero sabernos todos que lees poco de lo que te es contemporáneo).

5. Que sea novelista, autor de teatro y filósofo, no es mas que un hecho, y no una pretensión. Podrías por ejemplo venir a la grabación pública, en abril, en el Gran Estudio de radio France, de mi última obra de teatro, un encargo de France Culture, pieza titulada “El segundo proceso de Sócrates”. Te recibiré allí con gusto, si evitamos cualquier alusión política, si evitas, por ejemplo seguir alabando como una hazaña humanista la total destrucción del todo orden público en Libia, y casi siempre a causa de los esfuerzos reunidos de la aviación francesa en el terreno y de BHL (y de ti) en los salones. ¿Tal vez un posible punto de autocrítica?

Tuyo.

Alain B.

PS : te hago notar que este es un correo privado, no como tu Plutarquia una tribuna, Dicho esto, tienes el derecho de hacer lo que quieras con èl.

Traducción: Silvia Baudini

;

Badiou forcluido, por Jacques-Alain Miller

Domingo 1ro de febrero

Como es costumbre, el reloj de Alain Badiou atrasa. La hora de aparecer en el pre, era hace dos años. Lo creía mi amigo. Terminaba de descubrir que que me había tratado de “renegado”. Quería tener con él un “duelo intelectual a muerte” (Autocrítica, yo estaba loco de rabia). me respondió  fríamente: “”Renegado” no es un insulto, es una descripción”. Y se ocultó: “En cuanto al duelo, ni lo sueñes! Evidentemente no me bato a duelo con un renegado.” Estas palabras me inspiraron una improvisación, “Las confesiones de un renegado”. Luego, hice una declaración de incompetecia en la pantalla durante una jornada, el jueves 28 de febrero de 2013, al mismo tiempo que difundía mails que me enviaba sobre el tema, uno de los cuales provenía de su hija Claude. Hubo un rebote el fin de semana en Barcelona, donde me encontraba para un seminario. Respondí el lunes siguiente a un signo de Stephane Zagdanski. Redacté incluso una farsa. “La coyuntura de Goodme”.Y luego, telón. Me abandonó cualquier emoción respecto a él. No lo cuento ya entre mis amigos. Me es indiferente. Hizo falta su reciente tribuna de Le Monde – que cargue contra La doncella de Orléans, lo que me pareció el colmo – para que le responda a él. Le consagé´mi ultima crónica, acoplándolo con Onfray, cuyo elogio de Charlotte Corday me había desconcertado hace tiempo. Y he aquí que asoma de nuevo, con el pico  enharinado, y que me llama “Cher Jacques-Alain” como antaño, y que me hace “pequeños reproches” y que me ruega que me interese en él. Gracias, ya dí. Perdió su derecho a beneficiarse con mi atención, por no haberlo ejercido en el debido tiempo. Mi prosa de 2013 respondía por adelantado a casi todo lo que me escribe hoy. El resto merecerá un post scriptum (Cuentas hechas, doy en primer lugar el post-scriptum seguido  de mi primerísima improvisación).

POST-SCRIPTUM 1 ro de febrero de 2013

« Haz como quieras, indicando cada vez que mi texto es un mail privado del que te dejo el libre uso, y que por lo tanto eres tu y no yo el que decidió hacerlo publico. Esta mención la considero obligatoria” Dicho de otro modo, “haz como quieras a condición de hacer como quiero yo” “algunas anécdotas a menudo inventadas” Joseph de Maistre: “No se ha hecho nada contra las opiniones, en tanto no se haya atacado a las personas” Sí, pero para qué cuando el sujeto se hace solo el chocolate? “En cuanto a Onfray, que se arregle: en lo que me concierne le remaché el clavo en ocasión de una emisión de una hora en mediapart”. Vi ese video en su momento: dos palomas. Alta comicidad de esa serie donde los pensadores progresistas son convocados delante del filosofo-dramaturgo, que los despabila y les enseña el bello el lenguaje y como comportarse en la mesa.” Deberías tener la honestidad de decir que las pruebas en cuestión, no puedes seguirlas por la sola razón que te falta un pelo de cultura matemática” El hombre honesto mandaba a mi curso a su amiga MC para que le lleve las notas, especialmente en tiempos en que yo comentaba uno por uno los axiomas de la ZF (la teoría de conjuntos Zermelo-Fraenkel). “Cuando eras un joven revolucionario  ultra izquierda, combatía contigo a ese título, y tu combatías conmigo sin piedad” Los pretendidos combates de uno que se esconde. “Oculto, no sabes nada. De mi vida activa, no sabes nada. De mi vida simplemente, por otra parte no sabes nada” Es un oculto que se cree verdaderamente bien oculto. Oculto al punto que uno no puede incluso saber si está oculto. “De lo que puedo continuar haciendo con esos obreros de los hogares que tu has abandonado un buen día sin razón defendible ante sus ojos, no sabes nada en absoluto”. La izquierda proletaria nunca me dio la misión de organizar los “obreros de los hogares” “Y te has autocriticado alguna vez en público”? Nunca. Abandoné el GP mas bien que hacer la autocritica que Benni Levy me pedía. “Te recomiendo sobre este punto la cuarta parte de mi pequeño libro “Metafísica de la felicidad real”: sin duda es un ejercicio sobre sí mismo sin demasiado equivalente hoy” Como dice fulano: “en cuanto a la modestia no le temo a nadie” “si tu evitas continuar alabando como una hazaña humanista la total destrucción de todo orden público en Libia, y eso casi siempre por los esfuerzos conjugados de la aviación francesa  en el terreno y de BHL (y de tí) en los salones” El orden público, valor supremo del discurso del amo. Quintaesencia del espíritu contrarrevolucionario. Siempre se tiene la razón para agachar la cabeza.

LAS CONFESIONES DE UN RENEGADO

27 de febrero de 2013 Capítulo I Confiteor Moscou,

27 de febrero de 193…Confieso. I confess. Ani mitvade. Estoy aquí para eso: confesar.Confesar alivia. Negar angustia. Negar agrede al Partido. Por qué morir estresado? La fn, el happy end está escrito. Gracias camarada Badyou! Será la bala en la nuca. Y sin embargo, el Partido sabe que yo no merecía una muerte clean e impecable. Ah! el abyecto goce que me procura injuriar frenéticamente la causa del pueblo! He traicionado la causa, la traiciono todos los días, la traicionaré mañana, si el Partido, bajo la dirección del camarada Badyou, no me suprime.

Pues la bestia feroz que soy no podrá nunca evitar traicionar. Renegar, ensuciar, destruir, es mi naturaleza, es mi pulsión, Trieb, es mi esencia en tanto actual, id esta encarnado en mi existencia.

En resumen, traiciono como respiro. Perseveraré en mi ser de renegado en tanto está en mí, indefinidamente, hasta que acaben conmigo. Eso empuja en mí, conatur en latin. Empuja al crimen antipopular. Soy el Renegado Eterno. La única terapia conocida de esa desdicha del ser consiste en disminuir a cero la potencia para actuar del cuerpo culpable, e ipso facto el poder de actuar del alma paralela. La Loubianka abriga felizmente en sus sótanos infalibles reguladores del poder de acturl, construidos bajo la dirección del genial camarada  Bogdan Borislavich Badyou. He dado pruebas incluso esta mañana de que soy incorregible, desvergonzado, la ruina del partido, y especialmente de Bogdan Borslavich.

Inmediatamente fui a una cita secreta que en la Maison de l´Amerique latine, boulevar Saint Germain en París. allí me esperaba el archi reaccionario y social demócrata valet de la oligarquía agente de la CIA Franz Olivier Giesbert, director de la revista Le Point, propiedad del plutócrata Pinault. El complot apuntaba a elogiar al ex presidente Sarkozy en un así llamado documental que debía difundirse el día del aniversario de la elección de su seudoadversario y real alter ego Hollande.

El sonidista de su estado melenchonista, la maquilladora trotskista, el cameraman marinista, el segundo cameraman copeista, el director sionista. El barman era o radical de izquierda o centrista de derecha, difícil de decir. Ningún verde, curiosamente. Luego de hacer mi sucio laburo de intelectual- fic para satisfacción de ese atado de perversos político criminales, volví a Loubianka para almorzar. Allí me esperaba el mayor Gletkine, que remplazaba al coronel Ivanov.

Para presentarse, me dio diez latigazos. En resumen, una jornada mas de renegado bien cumplida, y bien dañina para los intereses del proletariado internacional.

N. B. 01/02/2015 –

El documental de FOG,

« Nicolas Sarkozy, secretos de une presidencia », fue difundido por France 3 el 8 de mayo 2013. Mi intervención fue cortada en el montaje, la productora consideró, me explicó Franz, que desentonaba.Las referencias de mi ficción: la novela de Arthur Koestler, El cero y el infinito; Humanismo y terror, de Maurice Merleau-Ponty; la magistral introducción a la Etica de Spinoza (5 volúmenes en las PUF) de Pierre Macherey, que tuve la oportunidad de encontrar hace tiempo en la Escuela Normal Superior en el grupo althuseriano. Era uno de los florones, y para mí el mas impresionante de todos, mientras que yo solo hacía mi entrada como benjamín no lo volví a ver desde entonces (1962-63), ´pero lo leo, y para mí es un verdadero valor de la filosofía francesa de hoy, a la que tengo el gusto de rendir homenaje. ( Las “promos” de la ENS: Badiou, 1956 ; Macherey, 1957 ; Miller, 1962.] Arthur Kœstler Maurice Merleau-Ponty Pierre Macherey.

Traduccion: Silvia Baudini

.

La “Common Decency” de Oumm, por Jacques-Alain Miller

(Miércoles 4 de febrero)

Mujer más parisina que Sylvia, no había. Su familia, judía, había venido de Rumania. Mujer más ingeniosa tampoco, no había. Como me gustaba cuando ella imitaba a Georges Bataille y Michel Leiris por teléfono para hacerme reír. Lentamente, y con una voz grave y solemne: “Hola, ¿Michel? Soy yo, Georges. –Sí, Georges, soy yo, Michel. ‒¿Cómo estás, Michel? ‒Bien, Georges. Y, vos, ¿cómo estás?”  Yo decía: “¡Más! ¡Más!”, y ella inventaba conversaciones desopilantes entre los dos monstruos sagrados sobre temas de actualidad. Bataille y Leiris eran los Trágicos. Sylvia, ella era de la Escuela Prévert. Fue miembro del grupo Octubre. Cuando llegaba a lo de Lacan de estar ahí, él se reía a carcajadas con nosotros, y le hacía el besamanos.

De todos sus nietos, es Sandra, mi sobrina, la que más se parece a Sylvia, en el ánimo. No tiene nada de su abuelo Bataille. Dirige el pequeño equipo que hace toda la edición de Elle, los títulos y los copetes. Le gusta solo la literatura. Pues sale a Bataille, de todas maneras. Vía Laurence, su madre. Ayer a la noche en la cena, me traía un pequeño folleto encantador de ediciones Allia, una  entrevista a John Cage en la que cuenta sus recuerdos sobre Marcel Duchamp. “Se llama Rire et se taire (Reír y callarse). ¡Pensé que era para vos!” Lo vio claro. Me gano la vida callándome; anoche, tengo que reír o morir. Entiendo que Cage diga de Duchamp: “Tomaba el hecho de divertirse muy en serio”. Para un psicoanalista, es vital, me parece.

Duchamp, al tratar de enseñarle a Cage a jugar mejor al ajedrez, le decía: “No juegue solamente la partida de su  lado, juegue de ambos lados”. ¡Genial! Esto me aclara mi procedimiento frente a lo peor de esos grandes desacuerdos político-morales que pudren la vida de la humanidad.  Vean ustedes.

Mi amigo Mario acaba de advertirme que están muy enojados en Buenos Aires, capital mundial del psicoanálisis, por lo que pude escribir, corrigiendo a BHL: “los judíos robaron su tierra al pueblo palestino, y se trata de que se la devuelvan”. El pobre Mario pasa su tiempo calmando a todo el mundo, confió en él por principio, pero veo bien que él mismo está conmovido. Allá, soy una celebridad. Una veintena de libros publicados. Eso debe producir habladurías, “habladurías lacanianas” (1), en todas las esquinas.

¿Qué hice? Representar el lado palestino. Bernard evitaba el problema. Expresé bajo una forma condensada el argumento musulmán contundente. Sin duda, moví la buena pieza o apreté en el buen lugar, ya que del otro lado se dijo “¡Ay!”. Es un buen signo. Debería encontrar el equivalente del lado israelí. Porque mi procedimiento es de un grado más elevado que la maniobra de Duchamp. Él aconseja en suma ponerse en el lugar del adversario para leer su juego y ganar. Para mí, el combate es con el Ángel de la debilidad humana. Ganar, eso sería entender, en el sentido de Spinoza. Me hace falta para eso pasarlo por “un curioso entrecruzamiento”, como le gustaba decir a Foucault.

Las cosas, de hecho, no están entrecruzadas sino enredadas. La misma frase que, en Buenos Aires, arruina la vida de Mario, le encanta a Angelina en San Pablo. Ella es también una amiga, también es judía, ejerce también el psicoanálisis. El final de su análisis le permitió, me asegura, encontrar el nuevo amor de su vida. Se llama Lofti. Lo conocí en París, a mediados de enero.

Es un personaje. Después de haber aprobado su bachillerato en El Cairo, este elegante cirujano hizo la Facultad de Medicina en Grenoble, y hoy está retirado. Ciudadano del mundo, viaja mucho, tiene una hija en Boston, su anciana madre en Túnez, su amante pues en Brasil. Es el hijo de Salah Ben Youssef, que fue en los años 50 del último siglo el secretario general del Neo-Destour, el partido de Bourguiba. Enemistado con “el Combatiente Supremo”, encarcelado, prófugo, condenado a muerte, se exilia. Después de un encuentro infructuoso en Zúrich, Bourguiba lo hace asesinar en Frankfort el 12 de agosto de 1961. Eso hace mucho ruido en la época, lo recuerdo. Lofti tenía once años, lleva todavía la herida. Al igual que su padre venerado, se define como un nacionalista árabe, un laico puro y duro. Tiene la nostalgia de Nasser. Su hija, abogada del Colegio de Abogados de Nueva York, tiene un marido americano. Miembro de una ONG, vivió cuatro años en Israel, defendiendo a los árabes israelitas; prosigue en lo sucesivo desde Massachusetts. Pienso en la famosa declaración de Gide: “Nacido en París, de un padre de Uzès y una madre normanda, ¿dónde quiere usted, señor Barrès, que me arraigue?” Con Lofti y su familia, el fenómeno es de una magnitud muy diferente.

Pongo a prueba mi tesis ante él. Digo que todo musulmán, cualquiera sea –salvo quizás algunos desdichados que se han asimilado culturalmente, los autoproclamados “musulmanes de Las Luces”, o genios descabellados como Rushdie‒ sufre, es desdichado, se siente disgustado, molesto, oprimido, cuando se le falta el respeto a Mahoma. Todos no se curan con la Kalachnikov, muy lejos de eso, sino que todos sienten, en diversos grados, ese malestar (Unbehagen de Freud).

No morían todos, pero todos fueron golpeados.

Lofti no dice no. Le pedí que me dijera la frase que, según él, expresa lo más cerca, de la manera más simple, más vulgar, sin ideología, “el dato inmediato de la conciencia” correlativo a ese displacer carnal, a ese “acontecimiento de cuerpo” (Lacan) que, en mi hipótesis, afecta al musulmán. Él piensa en su madre de 90 años frente a su televisor. La escucha decirle, cuando se informan las groseras blasfemias francesas: “Mi téte’melch”. Es del dialecto egipcio o tunecino, que puede traducirse por “esto no conviene” o “esas son cosas que no se hacen”.

El domingo pasado, en el Mac Donalds de la calle Souffot, otra prueba. Entablo conversación con una joven sudanesa, profesora de árabe. Para decir “eso no se hace”, Tasnim me encuentra enseguida en árabe literario –la lengua del Corán, que nadie habla pero que hace referencia‒ la expresión “La ya lique”. Consultaré cuanto antes a mi amiga Ruth, judía, catedrática de árabe, profesora en Ciencias Políticas París, que escribe artículos de actualidad muy pertinentes en el Huffington Post.

La blasfemia es en principio una indecencia. Un significante disruptivo interviene, que hiere, lesiona la “Common Decency” (Orwell-Michéa) del Oumma. Solo un número infame de creyentes, desde luego, toma las armas, pero no se trata de esto, sino de la imposibilidad lógica absoluta que golpea la copresencia en el mismo sujeto musulmán de la fe y la indiferencia a la blasfemia. No hay cuerpo de musulmán que no se estremezca cuando el no creyente blasfema. No es cierto ni para los judíos ni para los cristianos. En cuanto a los jesuitas, que forman una raza aparte, se regocijan, estremeciéndose de hacerles ver cómo ellos están al día, zen, cómo ellos no temen pasarse.

Pienso en Nabilla. Ella se hizo un nombre gracias a una estrofa que señalaba la necesidad para una chica de tener champú, a no ser que fuera calva. La imaginaría indignarse mucho en los mismos términos si un creyente no reaccionara a las tapas de Charlie. “¡Hola! No, pero ¡diga qué! Sos buen musulmán, ¿no estás furioso? ¡Hola, hola! No lo sé, ¿me escucha? Sos buen musulmán, ¡no estás furioso! Es como si te dijera: sos un buen musulmán, ¡no tienes el Corán!”.

Entre mis amigos musulmanes, está Fouzia, joven psicoanalista. La desgracia es que ella ignora el árabe. Su familia vino de Marruecos, ella nació aquí. Reservada, trabajadora, siempre impecable, siempre educada, siempre alegre, una exquisita perla oriental de la época Luis XV. Solo jura por el deseo femenino, su libertad, el derecho al capricho. Pagó el precio por eso: está divorciada, con dos hijos. Su marido, de origen francés convertido al Islam, creyó que se había casado con una mujer sumisa. Sin embargo, noto en ella el mismo dato inmediato ante la blasfemia: “eso no se hace”. Ella no me lo dice, pero es visible que no me concede el placer que de ahí puedo tomar, mi goce de no creyente. Eso le parece vulgar, vagamente repugnante, la decepciono. Leo entre líneas: soy un grosero, un maleducado.

Entre mis amigos judíos, está Esther. Es jaredí (“ultra-ortodoxo”), francesa nacida en Francia, enseña en una escuela religiosa en Niza. Es una tromba talmúdica. No es ella quien me dará los elementos para oponerse al argumento del “robo de la tierra”: desde su punto de vista, la tierra no es para los judíos más que ocasión de idolatría, una suerte de becerro de oro. Los judíos solo han recibido la tierra después de haber recibido la Ley, señala ella, y luego de la salida de Egipto, que significa justamente la desvinculación al lugar de la tierra. Me explica que “el religioso se transfirió al político, de donde su extremosidad, su cierre y su tontería, con todos aquellos que discuten la legitimidad del Estado de Israel en Tierra Santa. Y en el otro extremo, el kibutz, el ‘sacrificio de los soldados’, y un nacionalismo dudoso”.

Esther tiene temperamento, sabe hablar bien, se embala. “Hablar de la ‘tierra de Israel’ es de entrada contra-natura en la identidad judía. Mi antisionismo religioso es sin embargo un poco menos boludo que los que dicen que hay que esperar al Mesías para habitar Israel. Sí, los judíos robaron la tierra, porque no saben administrar su relación con ella. Y pierden su ser en ello, al punto de hacer muros y alambrados. Los israelíes dicen: ‘No tenemos opción’. ¡Es lo peor!”

Le hago ver que ella juega la partida del lado palestino. “Los judíos robaron la tierra, sí. Pero, los palestinos son los últimos imbéciles de Medio Oriente, oportunistas, quejosos, incapaces de humanidad, de democracia, y por lo tanto de propiedad. Sí, soy antisionista pero también anti-palestina. Encuentro su causa indefendible. No conozco bastante al detalle su historia, pero para mí no se puede esperar nada de positivo de un pueblo kamikaze en el que el deseo de vivir se transformó en deseo de ver morir al otro, mientras que el valor de la vida está siempre primero y es irreductible en la religión judía. Esto no me impide criticar a los judíos, que se envilecen en este conflicto”.

Mis amigos porteños van a desmayarse. ¿No hay jaredismo en Argentina? Sin dudad, no entre los analistas. Sin embargo, un día tendrán por colega a Esther, pues ella está en análisis y comienza a recibir. Ella trabaja muy bien con sus pacientes, cuando no es impaciente. Moraleja: “There are more things in Heaven and Earth, Horatio, than are dreamt of in your philosophy”. No sé más de golpe si puedo guiarme por el dicho de Duchamp. ¿Jugamos al ajedrez, aquí? Es más bien el rugby intelectual. Y con más de dos equipos.

Publicado el 6 de febrero en lepoint.fr

Traducción: Alejandra Antuña

 (1) [N. T.] Ça doit cancaner, « lacancaner », dans tous les coins. Juego de palabras entre cancaner (chismosear, chusmear, producir habladurías) y el neologismo “lacancaner”, condensación de Lacan y cancaner.

.

Los hiperactivos y otros tifones, por Jacques-Alain Miller

(Viernes, 13 de febrero)

Había prometido leer el artículo del último Obs sobre la hiperactividad. Conforme a la nueva estrategia editorial del semanario, el título está in your face: “¿Su hijo es hiperactivo?” El  porqué del artículo está en la hoja: “La Haute Autorité de Santé (Alta Autoridad de la Salud) reconoce la hiperactividad”.

La compaginación tiene todo de reportaje publicitario: los retratos de los niños con los nombres de las especialidades al lado. Paradigma: “Con Ritalina, Héctor mejoró rápidamente”. Sin embargo, el texto mismo tiene un buen enfoque. Señala en particular que el TDA/H –trastorno por déficit de la atención, con o sin hiperactividad‒ “es en Francia objeto de una guerra de psis muy viva”. Exacto: la mayoría de los practicantes en los CMP (centros médico-psicológico) no ven un trastorno a tratar por la molécula ad hoc, sino un síntoma ligado a un conflicto íntimo, a desanudar por medio de la palabra.

Por más que François Gonon, neurobiologista del CNRS (Centre national de la recherche scientifique) en Burdeos, haya mostrado que el déficit de dopamina atribuido al trastorno de la atención no existe, no por eso la Educación nacional insiste menos en hablar de la hiperactividad como una enfermedad neurológica, y la redactora del Obs, Anne Crignon, en citar a Jordan Smoller, profesor de Harvard School of Public Health, autor de un célebre pastiche que describe a la infancia como “una enfermedad en la que los signos principales son el onanismo, la inmadurez y la inestabilidad emocional” y a Jörg Blech, del Spiegel, por su libro sobre Les inventeurs de maladies (Los inventores de enfermedades).

Sobre Big Pharma, todo está dicho con precisión: “En Estados Unidos, donde está autorizada en la televisión la publicidad de los medicamentos, centenas de millones son gastados para promover el diagnóstico de la hiperactividad (…) El concepto de hiperactividad se difunde en el planeta, tanto como el de ‘trastorno bipolar’ (…) ‘Reclutar enfermos’: es así como se habla en los pasillos de las empresas”.

Un diagrama, página 66, informa al lector la prescripción de Ritalina en cantidad de dosis para 1000 habitantes. Islandia, Canadá y Estados Unidos tienen un lugar preferencial. Francia y el Reino Unido van atrás. Es ahí donde llevará el esfuerzo de marketing. ¿Cómo es que el lector no pueda liberarse del sentimiento de que el Obs con sus siete páginas, sus fotos, sus grandes títulos, participa volens nolens de ese esfuerzo?

En cambio, las dos páginas que Éric Favereau consagra al mismo tema en el Libé de ayer no inducen a malestar: es claro y sin errores. Dos entrevistas que dialogan completan el análisis. La primera es con el excelente Bruno Falissard, politécnico devenido psiquiatra infantil, del que  me burlé en otro tiempo por su promesa de  Mesurer la subjectivité en santé (Medir la subjetividad en salud) (Masson, 2001; 2da. 2008). La otra hace hablar a Patrick Landman, psiquiatra y psicoanalista, presidente del grupo Stop-DSM, en el que la l’École de la Cause freudienne está representada; acaba de publicar en Albin Michel Ediciones, Tous hyperactifs. L’incroyable épidémie de troubles de l’attention (Todos hiperactivos. La increíble epidemia de los trastornos de atención); ve en el TDA/H una “construcción social”.

Régis Debray

¿Cómo distinguir un niño hiperactivo de un niño impetuoso o superdotado, o incluso fuera de la norma? Cuando conocí a Régis en la École Normale, él tenía ya 22 años, pero todavía era considerado superdotado y no solamente porque había sido el primero de su promoción dos años antes, en 1960. Era miembro de la UEC (Unión de estudiantes comunistas) como la mayoría de los althuserianos, pero respecto a ese grupo estaba aparte, un pie adentro y otro afuera y, en un rincón, una semi-sonrisa de no engañado que los irritaba, a los engañados. Éramos pedantes también, y cuando fue mi turno de integrarme, fui informado pronto que Régis, por supuesto, era Régis, que estaba destinado a un gran futuro, pero que era un estilista, un literato, y que de filosofía no sabía mucho.

Me ocurrió desde entonces que me lo crucé algunas veces, pero de lejos, y leyendo sus libros,  seguí su carrera. En suma, nunca “perteneció” durante mucho tiempo. Habrá cuidado toda su vida su costado gato de Kipling que se va solo, ya bien mostrado en otro tiempo. Para los animales de este tipo, la sociedad previó, cuando son un gran talento, los espacios reservados: las academias. Están cerca, no se reclutan ni unos ni otros, no se identifican más que con su propia diferencia. Por muchas razones, está en su lugar en los Goncourt. Ahí está al lado, justamente, de Bernard Pivot, al que asesinó antaño, nuevo Lorenzaccio para la “dictadura” que éste ejercía sobre el “mercado del libro”. He aquí ambos, no déspotas sino oligarcas. A fin de cuentas, los mejores hijos del mundo.

Si evoco a Régis, es porque La Croix ayer y Marianne hoy le dedican uno, una página y el otro, dos,  a la salida de su nuevo libro Un Candide à sa fenêtre (Un cándido en su ventana). Para decir que él escribe rápido y bien, y que publica mucho, el Sr. Raspiengeas, del diario católico, lo llama “ese grafómano”, el Sr. Conan, del semanario sui generis, “ese polígrafo genial”. Para el Sr. Canon, él está “liberado”, “se dio por vencido”, “no quiere combatir más”. El Sr. Raspiengeas piensa lo contrario: él finge “parecer indiferente aunque su pluma escupe fuego”. De hecho, ambos nos lo muestran luchando contra “la literatura sin escritura”; “la novela sin ficción”; el arte contemporáneo, “folclore para las elites transnacionales”; “la clase dirigente”, inculta; etc. Estos dos artículos me harían comprar el libro si ya no lo hubiera hecho. Me queda leerlo. Quisiera hablar de eso, cuando sea mi turno, antes de que aparezca el próximo.

Al dorso de la página Debray, La Croix señala dos publicaciones recientes sobre la derrota de 1870, “matriz de nuestro siglo XX”. En vista de la referencia que tomé el miércoles, en mi ataque de francofobia, de ese episodio doloroso de nuestra historia, es lo menos que les leo. Y ya deseo adquirir el Dictionnaire biographique des Protestants français de 1789 à nos jours (Diccionario biográfico de los protestantes franceses desde 1789 a nuestros días), del cual el primer tomo acaba de salir. “Los protestantes son franceses de pleno ejercicio desde 1787” subraya Patrick Cabanel. Para los judíos, será el 13 de noviembre de 1791.

Roland Dumas

Luc Le Vaillant hace un retrato del abogado ex-ministro en la última página de Libération. A los 92 años, se es difícilmente hiperactivo, pero se está fuera de las normas cuando se ha estado siempre. ¿Es bueno? ¿Es malo? No nos preocupemos más por eso: es un monumento. Yo no haré su retrato, era muy cercano a la familia Lacan, y especialmente a Sylvia, a la que había cautivado,  como hacía con todas las damas, incluso a la Sra. Thatcher, parece, sin ninguna otra intención. Sylvia le había puesto un nombre afectuoso y burlón que, creo, él no conoce. Se lo diré cuando nos crucemos.

Sylvia lo había conocido en el momento del proceso de la “Red Jeanson” (los “portadores de valijas” del FLN (Frente de Liberación Nacional de Argelia)). Su hija mayor, Laurence Bataille, estaba en eso, fue su defensor, ella recibió tres meses de prisión. Más comprometido, su sobrino Diego, hijo de su hermana Rose y de André Masson, estuvo por tres años. Sylvia les presentó a sus allegados, los Masson, los Giacometti (ella era muy amiga de Annette), los Leiris, y por Zette y Kahnweiler, su padre, accedió a Picasso que la amó, él también.

Roland había participado de la Resistencia siendo muy joven. Fue después de la guerra el abogado victorioso de Georges Guingouin, comunista, una alta figura de la Resistencia y se ganó el reconocimiento del Partido. Fue miembro del colectivo de abogados del FLN con Vergès. Fue por más de un decenio el abogado del Canard enchaîné. Era entonces un hombre de izquierda de pedigree, un impecable francmasón, y su devoción personal a François Mitterrand era total.

Había sabido conservar siempre, al mismo tiempo, relaciones con personajes situados a la derecha y a la extremo-derecha. “Su gavilla no era avara ni odiosa”. Nada de lo que fuera humano era extraño para él. Sabía mantenerse a distancia y a su conveniencia de diablos y diablillos. Ejerció nueve años en una “sociedad de abogados” con un antiguo primer secretario de la Conférence du Stage, Jean-Marc Varaut, católico de derecha formado por los oratorianos, monárquico de la Acción francesa, uno de los animadores en 1966 de la campaña presidencial de Tixier-Vignancour, antiguo ministro de Vichy (director de campaña: Jean-Marie Le Pen), que llamará a la segunda vuelta a votar a Mitterrand, para la sorpresa general (o quizá no tan general, ¿no?). “Compartí con el Dr. Varaut  más metros cuadrados que ideas políticas”, dirá Roland, malicioso y conmovedor. Jean Marc Varaut, en cuanto a él, fue electo miembro de la Academia de ciencias morales y políticas.

Así, Roland tenía sus entradas en los convenios desconocidos de los sótanos. Tuvo siempre, por ejemplo, un acceso maravilloso a los poderosos del mundo musulmán, particularmente al coronel Kadhafi, al que llevó al presidente Mitterrand para un encuentro secreto en Creta, y el general Tlas, ministro sirio de defensa y hombre fuerte del régimen de Hafez al-Assad, padre de Bachar.

Al llegar la edad, se soltó más, y un Dumas bis emergió del primero. Un Dumas al que no le molestaba besar a Marine Le Pen en las dos mejillas, que le daba su apoyo al compañero de esta con el fin de que acceda al estatuto de abogado, que iba a reírse sin tener malas intenciones a los espectáculos de Dieudonné, que declaraba sin ambages el escepticismo que le inspiraba la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre: ” no creo en eso”.

A propósito de eso, ahora me acuerdo, Roland, que en uno de sus últimos libros de memorias,  relata con sorpresa que le habían dicho que dije que Lacan era antisemita. Y aporta su testimonio en descargo: nada en mis intercambios con Lacan, dice, me hizo pensar en eso jamás (cito de memoria).

Lo que yo dije en mi curso, Roland, es esto. A los 23 años, lo sabremos de manera cierta por una carta a Maurras de la famosa Pampille, la señora de Léon Daudet, Lacan era maurrasiano, entonces, según toda verosimilitud, antisemita o teñido de antisemita o haciéndolo creer. Y es el mismo hombre quien, diez años más tarde, se enamora de una actriz judía casada con otro, pierde a su esposa legítima más que romper con ella, salva a su amante de lo peor recuperando con valor su expediente y el de su madre en la comisaría de Cagnes-sur-Mer, y le da a su hija extramatrimonial, nacida en 1941, el nombre de Judith. Después se casa con Sylvia y consigue dejar su patrimonio a Judith. Gracias, Roland, pero ¿usted cree verdaderamente que le era necesario tomarse el trabajo de limpiar la memoria de Lacan de una acusación infamante que yo habría hecho contra él?

Para aliviar la atmósfera, le contaré una anécdota. Estaba todavía en la École Normale, le pregunto a Lacan: “Y, entre todos los que frecuentó, ¿a quién admiró más?”. Me responde con cuatro nombres: “Koyré, Kojève, Lévi-Strauss, Roman Jakobson”. Y agrega: “todos sabían cocinar” (1). Era una alusión a lo que le había dicho de Althusser, que él era un excelente cocinero. Esos cuatro tenían otro rasgo en común.

Lo que es seguro es que Lacan no era de esos humanistas sin valor para quien el judío no existe, para quien el judío es una ilusión “esencialista”, como dicen nuestros Diafoirus de hoy.

Recortes de prensa

Todavía tengo algunas palabras para decir de los siete artículos que seleccioné en la prensa de ayer y la de hoy. Prometo ser breve, porque no tengo solo esto para hacer.

La inseguridad cultural

1.- El concepto de inseguridad cultural es tan pertinente que lo creemos nacido del espíritu de la época. Nada de eso. Fue introducido por el profesor Laurent Bouvet, que le dedicó un libro, publicado el 7 de enero en Fayard. Lo leeré sin falta. Ese concepto designa “un clima” determinado por “la puesta en tensión de las referencias, sean económicas, sociales o culturales, de las poblaciones en la primera línea de la mundialización y sus efectos, europeos particularmente”.

El Sr. Bouvet piensa por otro lado que las poblaciones que tienen de hecho los mismos intereses de clase (no, dice “intereses comunes, no me atrevo a decir de clase “) opuestos a las élites, están abusivamente divididas por diferencias culturales que en realidad son secundarias, pero que precisamente estas élites tienen el interés de mantener y sobreestimar (Libération, el 12 de febrero).

El mutismo del musulmán moderado

2.- Asne Seierstadt, escritora noruega, articula en dos páginas de Libé la masacre de Utoya, del 22 de julio de 2011, 77 muertos, y la reciente masacre de París. “El fin declarado de Anders Behring Breivik era purificar a Europa de los musulmanes. (…) Los terroristas franceses representan exactamente aquello contra lo cual Breivik combatía”. La noruega no es optimista: “En todas partes del mundo musulmán, las voces liberales se callan, sea porque los imanes moderados son matados por yihadistas, o bien porque los militantes laicos son puestos en prisión y torturados por los regímenes autoritarios”.

¡Oh! Los regímenes musulmanes autoritarios no reparan necesariamente en el detalle, torturan y matan después de todo a los yihadistas y a los hermanos musulmanes. Es el caso, en particular, del régimen del excelente Al-Sissi en Egipto, el salvador de nuestra industria aeronáutica y sus puestos de trabajo. Esto me hace pensar que vi anunciado en Harper la salida próxima del nuevo libro de  Ayaan Hirsi Ali, Heretic (Libération, 13 de febrero).

Comprenderse mejor

3.- No hay ningún mal del que no pueda salir un bien. La masacre en París ya tuvo esta consecuencia positiva que “los delegados diocesanos para las relaciones con el Islam quieren aprovechar la renovación de la atención para proponerles a los cristianos y a los musulmanes comprenderse mejor”. Es en estos momentos donde la Iglesia es admirable. Los lirios del campo no hilan ni tejen, pero la Iglesia sí, teje indefinidamente el lazo social y remienda sin cansarse la tela rasgada de la pobre Francia.

Musulmanes y cristianos, ¿mejor comprenderse? Trabajo aquí en el mismo sentido, agregando en esto a los judíos, lo que no es un asunto menor, pues en lo que se refiere a la decencia dejan mucho que desear. ¿Qué quieren? No son universalistas. Le suplico, Roland, no decirlo en su próximo Esta vez, digo todo, el antisemita no es Lacan, soy yo.

Los judíos tienen algo de excesivo de lo cual se burlan ellos mismos y que llaman con una palabra en yiddish que es menos familiar a los franceses que a los americanos. Lo más simple es que reproduzca aquí la reseña bien hecha de Wikipedia: “Chutzpah es una forma de audacia, para bien o para mal. La palabra proviene del hebreo ḥutspâ (חֻצְפָּה), que significa ‘insolencia’, ‘audacia’ e ‘impertinencia’. En el uso moderno, tomó una gama más amplia de significaciones. En hebreo, la palabra chutzpah manifiesta una indignación hacia alguien que sobrepasara excesivamente y sin vergüenza los límites del comportamiento aceptable. En yiddish y en inglés, la palabra tiene connotaciones ambivalentes e incluso positivas. Chutzpah puede ser utilizada para expresar la admiración hacia un coraje no conformista. Sin embargo, en Les Joies du Yiddish, la expresión está ilustrada por la historia del parricida que implora la indulgencia del tribunal exclamando ‘tengan piedad de un pobre huérfano’… La palabra también pasó del yiddish al polaco (hucpa), al alemán (Chuzpe), al holandés (gotspe) y al inglés (americano), y designa la arrogancia, la audacia, el coraje y la ausencia de vergüenza”.

Para volver a nuestros corderos islamo-cristianos (2), La Croix me informa entonces que la Conferencia de Obispos de Francia creó el Servicio de Relaciones con el Islam (SRI). ¿Sería oportuno que la Asociación Mundial de Psicoanálisis haga lo mismo? Le plantearé la pregunta a su presidente, Miquel Bassols. Él es catalán. Los catalanes tienen la reputación de ser los judíos de España, pero son los judíos sin chutzpah: se la pulieron los castellanos. En su lugar, ellos tienen el par seny y rauxa, el buen sentido condimentado por la locura de los grandes. Ver Ramon Llull, santo en Cataluña, apodado en su época (1232-1315) “Arabicus Christianus”; Gaudí y Dalí. (La Croix, 13 de febrero)
Los poderes de la palabra

4.-  Es aún La Croix que me informa que la historia de Francia, de la cual hablaba el otro día,  está siendo reescrita de arriba abajo por Jean-François Kahn, en el estilo hiperactivo y enérgico que lo volvió famoso en Marianne: interpelaciones, exclamaciones, énfasis, amplificaciones, hipérbolas. Ya está por el tomo II, en el período 100-430, y el tomo I ya está prácticamente listo. Voy a tener que retomar todo eso.

Frédéric Mounier, que lo interroga, titula la entrevista con una frase de Kahn: “La Trinidad es un replanteamiento de la parte más terrorífica del monoteísmo”. Es muy astuto, muy preciso, hace pensar. Pero me digo que JFK no debe tener una excesiva benevolencia con el Islam, donde el Uno es excluyente de toda “shade of Grey”. Además, él confía que es para aceptar todos los mitos fundadores de “nuestra identidad nacional”, entre ellos la batalla de Poitiers y Juana de Arco.

Para hacerlo, él se recomienda la tesis de Raymond Aron, 1938, quien no se lee mucho. Retuvo de eso que, dice, “el historiador hace verdaderamente la historia al contarla”. En suma, diría Mallarmé, Francia está hecha para desembocar en un buen libro de Jean-François Kahn. ¿No hay ahí, en un judío, sin embargo muy asimilado, una pizca de chutzpah?

Me gustaría que JFK reciba mi flecha parta (3). Le haré llegar este texto por su primo hermano, mi amigo Gilles. (La Croix, 13 de febrero).

Problemas de la laicidad

5.- Apuremos el paso. En Marianne, dos notas sobre la laicidad. El Sr. Claude Obadia, profesor de cátedra de filosofía, muestra su sorpresa respecto a que la inspección general de filosofía, como la SRI, hayan aprovechado la masacre de enero para ofrecer a los profesores de filo de las academias de la Ile-de-France de formarse en “Recursos filosóficos y espirituales del Islam”.

Me pregunto quién orienta hoy la inspección general de filo. En otro tiempo, era mi viejo maestro Canguilhem. Era conocido por hacer llorar a las jóvenes filosofas a las que les tomaba examen, pero era un republicano irreprochable y un laico convencido. Hoy, nos creemos en un episodio de Sumisión, la farsa de Houellebecq. Y nos reímos a regañadientes (4). Ninguna ofensa aquí a los asiáticos, el amarillo en cuestión es el de la tez de los enfermos del hígado. Ninguna ofensa tampoco a los enfermos del hígado. Con lo políticamente correcto, no se da a basto.

Lo cierto es que el Sr. Obadia pide modestamente que pensemos un poco en los “valores que definen a la República”, así como en los padres fundadores de nuestra laicidad, en el total de los cuales cuenta a Renouvier, Victor Cousin, Durkheim, y Ferdinand Buisson.

Enfrente, un texto firmado por el presidente y el secretario general del Observatorio de la laicidad. Se trata de ese organismo oficial instalado en abril del 2013 por el Sr. Hollande, que observó tan bien las cosas que su presidente, el Sr. Bianco, había concluido en junio del mismo año: “Francia no tiene problemas con su laicidad”.

Esta frase quedó. El alto funcionario lamenta que ella haya sido “muy frecuentemente deformada”. Quiere decir sin duda que no ha sido comprendida conforme a su intención de significación, porque el enunciado circuló intacto. Esta frase –“pura como el alba”, habría podido decir Althusser, a veces lírico‒ llega a una cima tal en la denegación de los fenómenos empíricamente observables, que no sabría explicarse más que por altas consideraciones de filosofía moral y política que justificarían el pisoteo de todo fetichismo de los hechos. Este es seguro el caso. El Sr. Bianco sostiene en efecto que “la unidad de la República no es la uniformidad”. Distinción crucial. A los que confunden unidad con uniformidad los llamaremos mono-culturalistas. Los otros, que hacen la distinción, según el Sr. Bianco, serán los multi-culturalistas.

Entonces pues, todo lo que aparece en los “monos” como las ofensas inéditas a la laicidad, a combatir paso a paso y sin piedad, constituye en cambio, para los “multis”, avanzadas creadoras que solo necesitan para prosperar la neutralidad de los poderes públicos, tal neutralidad es, según ellos, la esencia misma de la laicidad.

Este ejemplo está bien hecho para ilustrar lo que puede tener de relativo el estatuto del hecho, debido a las interpretaciones que suscita. Esto no le impide en absoluto al Sr. Bianco  promover a cualquier precio “el desarrollo de la enseñanza laica del hecho religioso”. Si no me equivoco, la idea fue promovida en otro momento por Régis Debray, entre dos de de sus obras, las más trabajadas y las más resonantes: Dieu, un itinéraire (Dios, un itinerario), 2001; Enseignement du fait religieux dans l’école laïque (Enseñanza del hecho religioso en la escuela laica), 2002, con Jack Lang; Le Feu sacré: Fonction du religieux (El fuego sagrado: función de la religión), 2003.

En esa época, ya había puesto mala cara. Régis me había visto. Eso no le había gustado. Me lo había dicho. Me pregunto si siempre está en la misma frecuencia. Lo sabré posiblemente leyendo su Cándido. Lo cierto es que Sr. Bianco se regocija por haber sido convocado de ahora en adelante por la Sra. Vallaud-Belkacem, que creó “puestos de investigadores sobre islamología”. Los “multis” se alegrarán con el Sr. Bianco, mientras que los “monos” pensarán que esto no presagia a nada bueno. (Marianne, 13 de febrero)

Diplomados en laicidad

6.- El último texto es una joya. Fue publicado esta tarde en M, la revista de Le Monde, en cuya tapa hay una bella foto en blanco y negro del Sr. Marc Ladreit de Lacharrière. El multimillonario parisino, self made man cuyo nombre se remonta a Las Cruzadas, tiene en la mirada la misma chispa que actor Jean Le Poulain, hoy fallecido. M le dedica siete páginas. Pero es el pequeño recorte “sobre invitación” de Guillemette Faure el que me retuvo. Si me dejara llevar, lo pasaría in extenso, y todo sería dicho.

¿Saben bien? Un día del año 2007, Nicolas Sarkozy, entonces ministro del Interior, convoca al jefe de la oficina central de los cultos, funcionario de su ministerio, para intimarlo a poner en pie una formación universitaria en la interculturalidad (así se dice) y la laicidad. Le da un mes.

El Sr. Didier Leschi -es el nombre del jefe de la oficina- visita, a tal señor tal honor, la Sorbonne. Rechazo. Demanda reiterada. Nuevo rechazo. ¿Por qué? “Eso nos traerá barbudos, realmente no lo aguantamos”. (Respuesta informal).

Habiéndose filtrado la noticia, ¿qué personaje Bien-Necesario va entonces a la Place Beauvau (5) a proponer sus servicios? Les apuesto lo que quieran: ¡la Catho! Sí, el Instituto Católico de París, sito en la Rue d’Assas, el mismo del que Marine, nieta de mi madrasta Jacqueline, me alababa en otro tiempo los cursos de filosofía.

“Encontré esto descarado”, confía el Sr. Leschi. “Sí, me confirma mi amigo Nathan, los goys tienen a veces a veces un descaro infernal, ¡hasta eso nos lo han tomado!”. No tan rápido, Monseñor Lustiger murió el 2 de agosto de 2007. Y, ¿si él estaba detrás del chutzpah de la Catho? Eso debe poder encontrarse.

“¡Choquemos los cinco!”, termina por decir el Sr. Leschi. Y desde entonces, cada año del Señor, una nueva promoción ve que les entregan sus diplomas de laicidad Rue d’Assas. Estamos en la séptima promoción.

“¿Y qué es exactamente la laicidad?”, pregunta Guillemette, nueva Cándida, al asesor del ministro del interior, que está ahí bajo orden, representando al ministerio. Este ‒¿por qué está perdido? ¿por qué es prudente?‒ solo sabe dar a la periodista de M una definición por la negativa, la Negativabgrenzung de los alemanes, digamos, para hacer alarde: “la laicidad no es la ignorancia del hecho religioso”.

¡He aquí de nuevo! ¡El “hecho” religioso! ¡La pequeña bestia lanzada en la naturaleza, o más bien en la cultura, por el amigo Régis! Habrá avanzado en eso en trece años. “Es la pequeña bestia que sube… que sube… que sube…” (6) Ya está en la boca del asesor, sobre su lengua. “¿Quo non ascendet?” ¡Entonces, será el gran guili-guili final! ¡A la mendiga (7) se le reventó  posiblemente un vaso, y veremos, a la Félix Faure, el clímax de la República!

¡El hecho religioso! ¡Qué hallazgo, sin embargo! El truco es jugársela de positivista. No creyendo. No creyendo del todo. Decir: las religiones existen, es todo. Son datos históricos. Son como tales indudables, ineludibles. Están por todas partes, en la historia y en la geografía, en la filosofía y en la literatura, en las ciencias humanas o lo que queda de eso, en sus sueños y en sus pesadillas, en la arquitectura, la escultura, pintura, música, poesía, el teatro, el rap, hip hop y graffiti, la comida, las ropas, el modo de ser miserable o de limpiarse el trasero. Desempeñan un papel superior en la formación de todos los Weltanschauungen tanto individuales como colectivos que la humanidad conoció desde la noche de los tiempos. ¿Y habría que ignorarlas? ¿Silenciarlas? ¿Estar en la censura, la represión, incluso la denegación? ¿Y por qué? ¿Para complacer a algunos laicisistas, hiperlaicisistas, a los franchutes, francmasones, comilones de curas y descristianizadores de cuarta, que incluso no se tomaron la molestia de hacer el mínimo pequeño aggiornamento desde el asunto Dreyfus?

¿Están aquí? Sean descarados. ¡No tengan piedad!

Guillemette Faure nota con sentido común: “si la laicidad era tan simple de definir, no necesitaríamos formaciones de las 225 horas”.

Agrega que cada uno, el día de promoción, no podía no preguntarse cómo se había podido “llegar a conceder diplomas de laicidad en una sala decorada con un crucifijo, bajo el patrocinio del ministerio del Interior”.

Eligió su título en consecuencia, admirable por su simplicidad: “La laicidad bajo el crucifijo”.

Traducción: Alejandra Antuña


(1) N.T.: “Tous savaient faire la cuisine”. Faire la cuisine, cocinar, hacer artimañas, tirar la lengua.

(2) N.T.: Pour en revenir à nos moutons islamo-chrétiens. Revenir à nos moutons, es una expresión que se utiliza para retomar el tema del que se venía hablando después de una digresión; literalmente: volver a nuestros corderos.

(3) N.T.: Flèche du Parthe, flecha punzante, expresión que se utiliza para señalar un ataque verbal irónico o cruel, lanzada en el momento de retirarse, proviene de una técnica de combate de los Partos, antiguo pueblo que habitaba en los territorios de lo que hoy es Irán.

(4) N.T.: Et on rit jaune. Rire jaune, expresión que significa: reír a regañadientes, sonrisa forzada; literalmente: reír amarillo.

(5) N.T.: En la Place Beauvau se encuentra emplazado el Ministerio del Interior, por extensión a este se lo llama de esa manera.

(6) N.T.: Canción infantil que va acompañada de un gesto lento del adulto con la mano, imitando un bicho que sube por el brazo del niño, para terminar en forma rápida, en cosquillas y con la onomatopeya guili-guili.

(7) N.T.: La gueuse, la mendiga, la pordiosera, forma peyorativa de nombrar a la República francesa por parte de los realistas.

Compartílo!Share on Google+Tweet about this on TwitterShare on Facebook