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Aparte

Por César Mazza

Prix de París: cuidado con las imitaciones. Probarlo es adoptarlo. Nos divertimos inmensamente (James, Joyce )

Declan Kiberd, ensayista y crítico de literatura irlandesa comenta una declaración proferida por el ex-decano del Trinity College de Dublín: “J. P. Mahaffy obviamente percibió el poder perturbador de Joyce cuando se lamentó diciendo que sus libros demostraban, más allá de todas dudas, que ‘fue un error crear una universidad aparte para los aborígenes de la isla, para los jóvenes de las esquinas que escupen en el Liffey’” (Kiberd, La invención …, 381). El Trinity College[1] fue la Universidad reservada para los colonos ingleses protestantes de Irlanda. Pero Joyce, por no contar con esa procedencia, no pudo entrar y tuvo que ingresar a la Universidad del pueblo, la Universidad de Dublín. La forzada confesión, por parte de la autoridad académica del Trinity College, confirma el cumplimiento de uno de los objetivos del escritor. El valor de la obra de James Joyce, al convertirse en universal, no pudo ser negado por quienes no admiten nada que no salga de su centro, nada que no sea un producto de su sistema… Joyce no fue un hijo que se haya formado en las aulas de la casa. En ocasión de sus Cartas a la opinión Ilustrada, Jacques-Alain Miller se refiere al relato de Jacques Lacan sobre un borracho errante en la plaza de la Concordia, este personaje golpeaba la reja del obelisco y profería  “¡Los malditos me encerraron!”[2]. En este pequeño cuento se puede extraer un tratamiento topológico del espacio: al trazar una línea sobre una superficie esférica obtenemos dos zonas de igual dignidad. ¿Quién se encuentra dentro y quién fuera? ¿Quién prisionero y quién libre? Dependerá desde dónde se lo mire. Miller alude la proscripción de Lacan de la I.P.A., ocurrida en el año ’63, con esta anécdota, “Empujando a Lacan afuera, nuestros pícaros no habían pensado que quizás eran ellos a quienes encerraban, y que lo dejaban libre a él para prosperar en el vasto mundo.” (Miller, Cartas …, 30) El psicoanálisis, como un visitante extranjero, en algún momento entró y se instaló en la ciudad de Córdoba: primero como una cita de avanzada en intelectuales que protagonizaron la Reforma Universitaria de 1918 -Arturo Capdevilla, Deodoro Roca y Juan Filloy- y como referencia teórica de la psiquiatría -década del ’30 Sigmund Freud y Jacques Lacan son citados por Gregorio Bermann y Emilio Pizarro Crespo-, luego como referencia en la práctica terapéutica de una psiquiatra -Ignacia Aliaga Moyano-, y en tercer lugar se instala en un movimiento de institucionalización en las décadas de 1970-80 -desde los grupos de estudio a las primeras instituciones-

Apropiaciones

En los textos de Joyce hay una doble exposición: condena el colonialismo, como hacen los nacionalistas, pero luego pasa a condenar la cultura nativa por no estar a la altura de lo que se espera de ella, por no ser un auténtico otro lugar. (Declan Kiberd,)   El psicoanálisis es un discurso que, por definición, llega e irrumpe en determinado territorio como “recién llegado” (Lacan, El triunfo…,71); siempre está entrando y nunca termina de instalarse puesto que se tiene que reinventar permanentemente. El discurso del analista produce un desarraigo, una separación de las Palabras Amo a las que se estuvo demasiado apegado. No puede ser conservador en ese sentido, tampoco progresista. Luego de efectuada esta operación sustractiva y expropiadora, puede sobrevenir ya sea una reidentificación o una invención. La primera operación es defensiva, una especie de indemnización por lo perdido; se tratará de una apropiación, una apropiación mimética. La segunda lleva consigo otra cosa, un doble movimiento disolutivo y  a la vez inventivo. Disolutivo porque no se propondrá tanto instituir un nuevo significante amo sino que apuntará a sus desfallecimientos, a habitar en sus intersticios. El aspecto que tiene que ver con la invención se lleva a cabo una vez aislado lo singular del síntoma, lo que se había puesto en cruz para interrumpir el discurso del amo, el sujeto puede soltar ahora cierta mortificación, cierta imposición de lalengua. El aislamiento de la singularidad es una soltura del goce incrustado en el síntoma. Ese goce funcional al fantasma se inutiliza de tal forma que ya no sirve para nada, ni para nadie. Pero ¿qué hacer con esa inutilidad, con esa terra incógnita que se ha conquistado? Se tratará de una apropiación inventiva, una instalación inestable, móvil y no definitiva, una ditmansión que sólo dependerá de sucesivos acontecimientos. Lo que antes no dejaba de desarraigar, el bla bla de la parentela, la imposición de lalengua, tal vez pueda cobrar el valor de una extraña vida asociativa sin socios. Se puede construir un “escalón” que no suba ni baje de ninguna escalera, de ninguna parte…Un escalón inédito es un escalón que nos acerca al Libro del Exilio (J.V. Foix). Este ejemplar de Exordio quizás ofrezca al lector no consustanciado en desenlaces finales un escalón para entrar a ese extraño discurso sin escalera preestablecida llamado psicoanálisis.

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Bibliografía

– Kiberd, Declan La invención de Irlanda. Bs.As.: Ed. Adriana Hidalgo, 2006.

– Lacan, Jacques El triunfo de la religión. Bs.As.: Ed. Paidós, 2005.

– Miller, Jacques-Alain Cartas a la Opinión Ilustrada. Bs.As.: Ed. EOL, 2001.

Notas:
[1] La Universidad Trinity College de Dublín es la más antigua de Irlanda y una de las más famosas del mundo. Fue fundada en 1592 por la Reina Isabel I.

[2] Cf. Lacan, Jacques, Otros escritos. Bs.As.: Ed. Paidós, p 282.

Sumario exordio4

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