Home Futuro Anterior Ultimas Noticias: escrita adelantó una referencia del Seminario VI “El deseo y...

 

“A ustedes les toca divertirse con Donne” J-A. Miller.

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En el número 1 de la revista escrita (1980; edición facsimilar 2014) salió publicado el poema de John Donne El éxtasis traducido por Enrique Revol. Lacan ubica esta referencia, en el Seminario El deseo y su interpretación (1958/59), a este poeta y a la poesía metafísica como la más pertinente para evocar la relación del deseo con la estructura significante.

A esto agrega: “Ese título indica bastante los inicios de la dirección en que se elabora, al menos en el plano lírico, el abordaje poético del deseo cuando se apunta a este en sí mismo. Sin duda, cuando el juego del poeta se arma con la acción dramática, llega mucho más lejos en la presentificación del deseo. Por ahora, dejo de lado esta dimensión, pero la anuncio desde ya porque nos habíamos aproximado a ella el año pasado – es la dimensión de la comedia”.John-Donne-after-miniature-by-Isaac-Oliver-ca-1616

J-A. Miller en sus notas Marginalia del seminario sobre el deseo, remarcará la referencia a John Donne: “El hecho de que su doctrina explique lo que yo había experimentado desde siempre, a saber, el fuerte tenor libidinal de las sutilezas significantes, influyó mucho para que yo haya adherido a sus concepciones.”

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El éxtasis. John Donne.

Donde, como almohada en la cama,

Una orilla fecunda subía para descanso

De la cabeza reclinada de la violeta,

Tú y yo estábamos sentados, mutuamente lo más caro.

Nuestras manos, firmemente cimentadas

Con inmutable bálsamo que de ellas brotaban.

Los rayos de nuestros ojos se trenzaban y dejaban pasar

Nuestros ojos sobre una doble hilera;

Así, injertar entre sí nuestras manos, por el momento

Era nuestro único medio para hacernos uno solo;

E imágenes en nuestros ojos que atrapar

Era todo cuanto procreábamos.

Como entre dos ejércitos iguales el Destino

Suspende la incierta victoria

Nuestras almas (que para mejorar su condición

Habían salido) pendían entre ellas y yo.

Y mientras nuestras almas allí negocian

Nosotros como estatuas sepulcrales nos estamos;

Todo el día las mismas nuestras posturas fueron

Y no dijimos nada en todo el día.

Si alguien, tan refinado por el amor

Que entendiera el idioma del alma,

Y por el buen amor vuelto puro espíritu,

A distancia apropiada estuviera,

Ese (aunque sin saber cuál fuera el alma que hablaba

Pues ambas querían decir y decían lo mismo)

Podría sacar de ahí una pócima nueva

Y marcharse mucho más puro de lo que llegó.

Este éxtasis aclara,

Dijimos, y nos dice qué es lo que amamos.

De este modo vemos que no es sexo;

Vemos que no veíamos qué nos movía;

Pero como toda alma encierra

Una mezcla de cosas, no saben de qué se trata,

El amor estas mezcladas almas mezcla de nuevo

Y hace una de ambas, cada una esto y aquello.

Una sola violeta trasplanta

La fuerza, el color y el tamaño

(Todo lo que antes era pobre y mezquino)

Redobla aún y se multiplica.

Cuando el amor, una con otra así

Anima entre si dos almas,

El alma más eficaz que de esto fluye

Controla los vicios de la soledad.

Nosotros, pues que somos esta nueva alma, sabemos

De qué estamos compuestos y hechos

Porque los átomos de que surgimos

Son almas, a quienes ningún cambio puede invadir.

Mas, ¡oh!, y ¡ay! tanto tiempo, a punto tal,

¿de nuestros cuerpos por qué nos abstenemos?

Nuestros son aunque no somos ellos; somos

Las inteligencias y ellos la esfera.

Les debemos dar las gracias porque así

Nos hicieron llegar hasta nosotros al principio.

No nos resultan escoria sino aleación

Sobre el hombre la influencia del cielo nos ejerce

De manera que primero no imprima el aire

Y así puede un alma fluir a otra

Aunque el cuerpo visite primero.

Así como nuestra sangre procura engendrar

Espíritus tan como almas cuanto es posible

Porque tales dedos requiere para tejer

Ese nudo sutil que nos hace humanos,

Igualmente las almas de los amantes puros descienden

A los efectos y las facultades

Que el sentido puede alcanzar y aprehender;

Si no, un gran Príncipe en prisión yace.

A nuestros cuerpos nos volvemos pues, para que

Hombres débiles el amor revelado contemplen;

Los misterios del amor en las almas crecen

Pero aún así el cuerpo es su libro.

Y si algún otro amante como somos nosotros

Ha escuchado este diálogo de uno solo,

Que nos siga atento: ha de ver

Poco cambio cuando nos reduzcamos a cuerpo.

Traducción: E.L. Revol

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